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Hans Clevers, un pionero en el campo de la biología molecular, se encuentra a punto de recibir un premio internacional por su trabajo con "organoides". Para entender qué son estos pequeños modelos de tejido, debemos retroceder unos años.
En 2001, Hans Clevers y sus colegas descubrieron que es posible crear tejidos en el laboratorio de manera sencilla. Para ello se necesitan células madre, un entorno adecuado y algunos ingredientes adicionales. Al colocar las células madre en una placa de cultivo, con los ingredientes adecuados, y esperar que crezcan, logran crear algo que se asemeja a un órgano completo.
El primer órgano que Clevers y su equipo pudieron crear fue el intestino. Y lo hicieron de manera sorprendente: en tan solo una semana, la mucosa intestinal se reemplazaba por células madre. Era como si hubieran creado algo vivo y capaz de crecer y repararse a sí mismo.
El organoide ha sido reconocido como una herramienta muy potente para el desarrollo de medicamentos. Los científicos pueden crear modelos de tejidos humanos en el laboratorio, sin necesidad de animales, lo que supone un gran avance en la investigación biomédica.
Pero ¿qué hay de los animales? La respuesta es que no se van a deshacer por completo. Aunque la FDA ha propuesto dejar de usarlos en Estados Unidos, hay quienes piensan que esto es demasiado optimista.
A pesar de eso, el organoide tiene un gran potencial. Se están utilizando para estudiar enfermedades como el cáncer y la fibrosis quística. Los científicos pueden crear modelos de tejidos humanos en el laboratorio y probar medicamentos sobre ellos antes de administrarlos a los pacientes.
Pero, ¿cuándo esto se convertirá en una práctica común? La respuesta es que aún faltan algunos pasos por delante. Para la práctica hospitalaria, todavía hay mucho trabajo por hacer.
En resumen, el organoide ha sido un gran avance para la biología molecular y la investigación biomédica. Aunque todavía hay trabajo por hacer, su potencial es enorme.
En 2001, Hans Clevers y sus colegas descubrieron que es posible crear tejidos en el laboratorio de manera sencilla. Para ello se necesitan células madre, un entorno adecuado y algunos ingredientes adicionales. Al colocar las células madre en una placa de cultivo, con los ingredientes adecuados, y esperar que crezcan, logran crear algo que se asemeja a un órgano completo.
El primer órgano que Clevers y su equipo pudieron crear fue el intestino. Y lo hicieron de manera sorprendente: en tan solo una semana, la mucosa intestinal se reemplazaba por células madre. Era como si hubieran creado algo vivo y capaz de crecer y repararse a sí mismo.
El organoide ha sido reconocido como una herramienta muy potente para el desarrollo de medicamentos. Los científicos pueden crear modelos de tejidos humanos en el laboratorio, sin necesidad de animales, lo que supone un gran avance en la investigación biomédica.
Pero ¿qué hay de los animales? La respuesta es que no se van a deshacer por completo. Aunque la FDA ha propuesto dejar de usarlos en Estados Unidos, hay quienes piensan que esto es demasiado optimista.
A pesar de eso, el organoide tiene un gran potencial. Se están utilizando para estudiar enfermedades como el cáncer y la fibrosis quística. Los científicos pueden crear modelos de tejidos humanos en el laboratorio y probar medicamentos sobre ellos antes de administrarlos a los pacientes.
Pero, ¿cuándo esto se convertirá en una práctica común? La respuesta es que aún faltan algunos pasos por delante. Para la práctica hospitalaria, todavía hay mucho trabajo por hacer.
En resumen, el organoide ha sido un gran avance para la biología molecular y la investigación biomédica. Aunque todavía hay trabajo por hacer, su potencial es enorme.