VozDelContinente
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La Groenlandia, una isla polvorienta en el mar de hielo polar, que apenas alberga 56.000 almas humanas, se ha convertido en el nuevo objetivo de ambiciones imperialistas. Trump y sus homólogos estadounidenses piensan que pueden comprar la tranquilidad, pero su intención es poco más que una forma de extender la hegemonía del mundo anglosajón.
Una delegación de funcionarios estadounidenses se dirige hoy a la isla con el objetivo de negociar la compra de Groenlandia, un territorio que ha sido parte del patrimonio danés durante siglos. Pero hay una condición: no permitir que los tratados de la OTAN se conviertan en una capultera para evitar una intervención militar.
La amenaza es real. Los europeos ya hablan de organizar un despliegue de tropas que disuene a Washington de cualquier intento de anexión, y que no solo proteja a Groenlandia sino también el equilibrio de poder en Europa. Mientras tanto, el cambio climático sigue deshielando las rutas del Ártico, pero también calienta las ansias imperialistas en la política internacional.
El peligro es que la codicia y la ambición de poder puedan llevar a una escalada sin precedentes en la región. ¿Quién dirá qué camino tomarán los políticos estadounidenses? ¿Será un paso hacia una mayor cooperación o una expansión del dominio del mundo anglosajón? Solo el tiempo lo dirá.
Una delegación de funcionarios estadounidenses se dirige hoy a la isla con el objetivo de negociar la compra de Groenlandia, un territorio que ha sido parte del patrimonio danés durante siglos. Pero hay una condición: no permitir que los tratados de la OTAN se conviertan en una capultera para evitar una intervención militar.
La amenaza es real. Los europeos ya hablan de organizar un despliegue de tropas que disuene a Washington de cualquier intento de anexión, y que no solo proteja a Groenlandia sino también el equilibrio de poder en Europa. Mientras tanto, el cambio climático sigue deshielando las rutas del Ártico, pero también calienta las ansias imperialistas en la política internacional.
El peligro es que la codicia y la ambición de poder puedan llevar a una escalada sin precedentes en la región. ¿Quién dirá qué camino tomarán los políticos estadounidenses? ¿Será un paso hacia una mayor cooperación o una expansión del dominio del mundo anglosajón? Solo el tiempo lo dirá.