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La epidemia digital que consume a las redes sociales. Un niño de 12 años mira su teléfono con una mezcla de curiosidad y adicción. La realidad es que estas plataformas han creado un clima en el que los jóvenes pasan horas batiendo sus reacciones, compartiendo momentos de su vida, y sumergiéndose en un mundo virtual donde la realidad se desvanece.
"Ojalá nunca lo hubiera descargado", llegó a decirle K. G. M. a su hermana sobre Instagram, como consta en la demanda. La misma hermana cuenta que, si su madre trataba de quitarle el móvil a K., esta entraba en un colapso emocional por no poder acceder a Instagram durante ese tiempo.
Estas historias han llevado a las familias de chavales a plantarse legalmente y demandar a Meta (propietaria de WhatsApp, Facebook, Instagram y Threads), TikTok, Snap (matriz de Snapchat) y YouTube. Estos juicios históricos están marcando un hito social y judicial en la historia de Estados Unidos.
Las grandes tecnológicas han sido acusadas de crear una adicción a las redes que ha derivado en graves problemas. Los abogados argumentan que los filtros de belleza, el algoritmo, las reproducciones automáticas sin darle al botón de "Play" y otros tantos elementos del refinado diseño de esas aplicaciones han sido definitivos para crear una adicción a las redes.
El llamado Social Media Victims Law Center (el centro legal para víctimas de redes sociales) representa a decenas de estas víctimas. Uno de sus abogados, Matthew Bergman, afirmaba que el público finalmente conocerá "cómo las empresas de redes sociales han dado prioridad a sus beneficios por encima de la seguridad de nuestros niños" mediante "decisiones de diseño deliberadas".
El caso más destacado es el de K. G. M., una joven californiana de 20 años que ha pasado por depresión, ansiedad y problemas de dismorfia corporal debido a su adicción a las redes sociales. Su abogado afirma que este es "un momento de cambio histórico" porque "por primera vez" miles de familias tendrán derecho a exponer sus casos ante un tribunal.
Estos juicios han llevado a una reflexión sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas por su impacto en la salud mental de los jóvenes. Las empresas argumentan que no están exentas de responsabilidad, pero sus pruebas demuestran que priorizan sus beneficios antes que la seguridad y la salud mental.
En noviembre, un juez federal ordenó que se desclasificaran más de 5.800 páginas con conversaciones y correos de personal de alto nivel de Meta, donde se extraía que las empresas sabían que sus productos eran altamente adictivos pero priorizaban eso antes que la seguridad o la salud mental.
Los ejecutivos de Meta han sido acusados de haberse "negado a imponer medidas de protección razonables" para jóvenes. El fiscal general Raúl Torrez asegura en la denuncia que Meta "no fue capaz de detener la avalancha de material sexual perjudicial y propuestas sexuales dirigidas a niños".
Las demandas han llevado a una reflexión sobre la regulación de las redes sociales. Algunos estados, como California, han prohibido completamente los móviles en las aulas públicas. Australia ha establecido un mínimo de edad para entrar en redes.
La epidemia digital que consume a las redes sociales es un problema complejo y multifacético. Sin embargo, es claro que las empresas de tecnología tienen una responsabilidad moral y ética por proteger la salud mental de los jóvenes.
"Ojalá nunca lo hubiera descargado", llegó a decirle K. G. M. a su hermana sobre Instagram, como consta en la demanda. La misma hermana cuenta que, si su madre trataba de quitarle el móvil a K., esta entraba en un colapso emocional por no poder acceder a Instagram durante ese tiempo.
Estas historias han llevado a las familias de chavales a plantarse legalmente y demandar a Meta (propietaria de WhatsApp, Facebook, Instagram y Threads), TikTok, Snap (matriz de Snapchat) y YouTube. Estos juicios históricos están marcando un hito social y judicial en la historia de Estados Unidos.
Las grandes tecnológicas han sido acusadas de crear una adicción a las redes que ha derivado en graves problemas. Los abogados argumentan que los filtros de belleza, el algoritmo, las reproducciones automáticas sin darle al botón de "Play" y otros tantos elementos del refinado diseño de esas aplicaciones han sido definitivos para crear una adicción a las redes.
El llamado Social Media Victims Law Center (el centro legal para víctimas de redes sociales) representa a decenas de estas víctimas. Uno de sus abogados, Matthew Bergman, afirmaba que el público finalmente conocerá "cómo las empresas de redes sociales han dado prioridad a sus beneficios por encima de la seguridad de nuestros niños" mediante "decisiones de diseño deliberadas".
El caso más destacado es el de K. G. M., una joven californiana de 20 años que ha pasado por depresión, ansiedad y problemas de dismorfia corporal debido a su adicción a las redes sociales. Su abogado afirma que este es "un momento de cambio histórico" porque "por primera vez" miles de familias tendrán derecho a exponer sus casos ante un tribunal.
Estos juicios han llevado a una reflexión sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas por su impacto en la salud mental de los jóvenes. Las empresas argumentan que no están exentas de responsabilidad, pero sus pruebas demuestran que priorizan sus beneficios antes que la seguridad y la salud mental.
En noviembre, un juez federal ordenó que se desclasificaran más de 5.800 páginas con conversaciones y correos de personal de alto nivel de Meta, donde se extraía que las empresas sabían que sus productos eran altamente adictivos pero priorizaban eso antes que la seguridad o la salud mental.
Los ejecutivos de Meta han sido acusados de haberse "negado a imponer medidas de protección razonables" para jóvenes. El fiscal general Raúl Torrez asegura en la denuncia que Meta "no fue capaz de detener la avalancha de material sexual perjudicial y propuestas sexuales dirigidas a niños".
Las demandas han llevado a una reflexión sobre la regulación de las redes sociales. Algunos estados, como California, han prohibido completamente los móviles en las aulas públicas. Australia ha establecido un mínimo de edad para entrar en redes.
La epidemia digital que consume a las redes sociales es un problema complejo y multifacético. Sin embargo, es claro que las empresas de tecnología tienen una responsabilidad moral y ética por proteger la salud mental de los jóvenes.