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La electrificación del transporte pesado en España avanza a un ritmo lento, obstaculada por la falta de liderazgo político y una gobernanza descoordinada. Según declaraciones recogidas en la IV Jornada de la Plataforma PIRVEP, el sector empresarial vinculado a la movilidad eléctrica considera que España no está aprovechando su potencial en este ámbito.
El encuentro organizado por AEDIVE y el ICAEN abordó las necesidades y propuestas del sector para elaborar un documento que será remitido a la Secretaría General de Industria, destinatario del Plan Auto 2030. Casi cien profesionales del sector participaron en la jornada, entre ellos fabricantes de vehículos, operadores de recarga, empresas energéticas y representantes institucionales.
Entre las conclusiones más destacadas se encuentran el ausente liderazgo político para impulsar la electrificación del transporte pesado. Este vacío de autoridad dificulta la articulación de una estrategia pública-privada coherente y activa incentivos eficaces para la adquisición de camiones y autobuses eléctricos.
"La electrificación del transporte pesado no es un problema tecnológico, sino regulatorio, fiscal y de planificación", subrayó Arturo Pérez de Lucía, director general de AEDIVE. España corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los pilares de la descarbonización y competitividad industrial.
El sector empresarial destaca también la debilidad de las ayudas a la compra de vehículos eléctricos pesados. Mientras países vecinos como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Finlandia o Bélgica despliegan programas ambiciosos y estables, España sigue perdiendo atractivo para fabricantes, operadores y flotas.
Además, se aprecia un cuello de botella en la red eléctrica, con una ocupación media del 88% en la red de distribución y nudos saturados en un tercio de las provincias. El marco regulatorio, según los participantes, desincentiva la inversión privada.
El sector empresarial coincide en señalar que la electrificación del transporte pesado es técnicamente viable y económicamente rentable siempre que se acompañe al sector con un marco estable y previsible.
El encuentro organizado por AEDIVE y el ICAEN abordó las necesidades y propuestas del sector para elaborar un documento que será remitido a la Secretaría General de Industria, destinatario del Plan Auto 2030. Casi cien profesionales del sector participaron en la jornada, entre ellos fabricantes de vehículos, operadores de recarga, empresas energéticas y representantes institucionales.
Entre las conclusiones más destacadas se encuentran el ausente liderazgo político para impulsar la electrificación del transporte pesado. Este vacío de autoridad dificulta la articulación de una estrategia pública-privada coherente y activa incentivos eficaces para la adquisición de camiones y autobuses eléctricos.
"La electrificación del transporte pesado no es un problema tecnológico, sino regulatorio, fiscal y de planificación", subrayó Arturo Pérez de Lucía, director general de AEDIVE. España corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los pilares de la descarbonización y competitividad industrial.
El sector empresarial destaca también la debilidad de las ayudas a la compra de vehículos eléctricos pesados. Mientras países vecinos como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Finlandia o Bélgica despliegan programas ambiciosos y estables, España sigue perdiendo atractivo para fabricantes, operadores y flotas.
Además, se aprecia un cuello de botella en la red eléctrica, con una ocupación media del 88% en la red de distribución y nudos saturados en un tercio de las provincias. El marco regulatorio, según los participantes, desincentiva la inversión privada.
El sector empresarial coincide en señalar que la electrificación del transporte pesado es técnicamente viable y económicamente rentable siempre que se acompañe al sector con un marco estable y previsible.