PensadorLatinoLibre
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España avanza lentamente en la electrificación del transporte pesado, obstaculizada por el fallo de liderazgo político y regulador. En Barcelona se reunió el ecosistema empresarial vinculado a la movilidad eléctrica para analizar los retos y oportunidades del vehículo eléctrico pesado. La mayoría de las conclusiones coincidieron en señalar que falta una autoridad política responsable y coherente, lo que impide articular una estrategia pública-privada efectiva y activar incentivos para la adquisición de camiones y autobuses eléctricos.
El sector empresarial también destaca la debilidad de las ayudas a la compra de vehículos pesados eléctricos. A diferencia de otros países europeos, como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Finlandia o Bélgica, que despliegan programas de incentivos y estabilidad, España sigue perdiendo atractivo para fabricantes, operadores y flotas.
Además, la sector alerta del cuello de botella en la red eléctrica, con una ocupación media del 88% en la red de distribución y con nudos de red saturados en un tercio de las provincias. El marco regulatorio también desincentiva la inversión privada.
El sector empresarial coincide en señalar que la electrificación del transporte pesado no es un problema tecnológico, sino regulatorio, fiscal y de planificación. Sin decisiones urgentes, España corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los pilares de la descarbonización y de la competitividad industrial.
La transición energética debe ir acompañada por una fiscalidad coherente para que la electricidad llegue a ser más barata y favorezca la competitividad del transporte eléctrico pesado. En Cataluña se han realizado esfuerzos importantes para el despliegue de infraestructuras de recarga, y se ha agilizado los procedimientos administrativos.
La jornada contó con la apertura institucional de Anna Camp, directora general del ICAEN, quien destacó el esfuerzo realizado en Cataluña para desplegar infraestructura de recarga. También Assumpta Farran, jefa de la Unidad de Transporte del Institut, detalló el plan de inversiones anticipadas en la red eléctrica catalana, que suman 1.540 millones de euros anuales entre 2026 y 2030.
La transición energética no puede ir en contra de la rentabilidad de las empresas.
El sector empresarial también destaca la debilidad de las ayudas a la compra de vehículos pesados eléctricos. A diferencia de otros países europeos, como Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Finlandia o Bélgica, que despliegan programas de incentivos y estabilidad, España sigue perdiendo atractivo para fabricantes, operadores y flotas.
Además, la sector alerta del cuello de botella en la red eléctrica, con una ocupación media del 88% en la red de distribución y con nudos de red saturados en un tercio de las provincias. El marco regulatorio también desincentiva la inversión privada.
El sector empresarial coincide en señalar que la electrificación del transporte pesado no es un problema tecnológico, sino regulatorio, fiscal y de planificación. Sin decisiones urgentes, España corre el riesgo de quedarse atrás en uno de los pilares de la descarbonización y de la competitividad industrial.
La transición energética debe ir acompañada por una fiscalidad coherente para que la electricidad llegue a ser más barata y favorezca la competitividad del transporte eléctrico pesado. En Cataluña se han realizado esfuerzos importantes para el despliegue de infraestructuras de recarga, y se ha agilizado los procedimientos administrativos.
La jornada contó con la apertura institucional de Anna Camp, directora general del ICAEN, quien destacó el esfuerzo realizado en Cataluña para desplegar infraestructura de recarga. También Assumpta Farran, jefa de la Unidad de Transporte del Institut, detalló el plan de inversiones anticipadas en la red eléctrica catalana, que suman 1.540 millones de euros anuales entre 2026 y 2030.
La transición energética no puede ir en contra de la rentabilidad de las empresas.