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"La comedia cafre más con marketing que calidad, pero ¿qué le falta a 'Free Bert'?"
Bert Kreischer, el cómico norteamericano conocido por quitarse la camiseta en sus actuaciones, nos presenta una serie de autodesarrollo titulado "Free Bert" en Netflix. La idea es simple: Kreischer interpreta a sí mismo, sin miedo a las críticas ni a ser el centro de atención. Sin embargo, la serie se pierde en un laberinto de tonos y estilos que no siempre logran equilibrarse.
La comedia inteligente y metafísica que promete "Free Bert" pronto se transforma en una parodia de sí misma. La serie busca mantener el mismo estilo de su protagonista, lo cual resulta demasiado exagerado y caído. Lo que debería ser un acto de autodescubrimiento se convierte en una ridiculez que nos reíe menos a nosotros mismos que al propio Bert.
La ironía es que Kreischer intenta evitar que nos riamos de él, pero al hacerlo, se arriesga a caer en lo mismo: ser el centro de atención sin la habilidad para mantener un tono coherente. La serie es como un espectáculo de circo que pierde la gracia, más bien salto mortal.
En realidad, "Free Bert" tiene ideas divertidas y aterrizadas, pero poco tienen que ver con una comedia bien construida. Y no se trata solo del contenido, sino también del estilo y el tono. La serie busca interesar a los fans de Kreischer, pero fuera de ese círculo, es difícil encontrar un público más allá.
La cuestión es que "Free Bert" pretende ser una obra maestra de la comedia, pero en realidad es algo más bien... cafre. La serie se venderá como tal: una comedia lúdica y divertida, pero no necesariamente con calidad o profundidad.
En resumen, si conoces a Bert Kreischer, podrás disfrutar de "Free Bert". Pero para los demás, es difícil encontrar un interés genuino en esta serie.
Bert Kreischer, el cómico norteamericano conocido por quitarse la camiseta en sus actuaciones, nos presenta una serie de autodesarrollo titulado "Free Bert" en Netflix. La idea es simple: Kreischer interpreta a sí mismo, sin miedo a las críticas ni a ser el centro de atención. Sin embargo, la serie se pierde en un laberinto de tonos y estilos que no siempre logran equilibrarse.
La comedia inteligente y metafísica que promete "Free Bert" pronto se transforma en una parodia de sí misma. La serie busca mantener el mismo estilo de su protagonista, lo cual resulta demasiado exagerado y caído. Lo que debería ser un acto de autodescubrimiento se convierte en una ridiculez que nos reíe menos a nosotros mismos que al propio Bert.
La ironía es que Kreischer intenta evitar que nos riamos de él, pero al hacerlo, se arriesga a caer en lo mismo: ser el centro de atención sin la habilidad para mantener un tono coherente. La serie es como un espectáculo de circo que pierde la gracia, más bien salto mortal.
En realidad, "Free Bert" tiene ideas divertidas y aterrizadas, pero poco tienen que ver con una comedia bien construida. Y no se trata solo del contenido, sino también del estilo y el tono. La serie busca interesar a los fans de Kreischer, pero fuera de ese círculo, es difícil encontrar un público más allá.
La cuestión es que "Free Bert" pretende ser una obra maestra de la comedia, pero en realidad es algo más bien... cafre. La serie se venderá como tal: una comedia lúdica y divertida, pero no necesariamente con calidad o profundidad.
En resumen, si conoces a Bert Kreischer, podrás disfrutar de "Free Bert". Pero para los demás, es difícil encontrar un interés genuino en esta serie.