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En las redes sociales, un joven de Albacete ha logrado conectar a miles de personas con su voz y su sonrisa. Francisco Navarro, de solo 24 años, ha creado un perfil que combina humor, empatía y reflexión, convirtiéndose en una figura reconocida en el ámbito social.
El joven profesional sanitario se encontraba alejado de las redes hasta que su nombre apareció ligado a iniciativas con impacto social. Su historia fue publicada en 2020, cuando el libro "Los chicos no lloran" llamó la atención del público. Desde entonces, ha trabajado como Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico.
Su regreso a las redes sociales surgió casi sin planearlo, durante sus turnos de noche. "Tenía ratos libres y pensé 'esto me gusta, y puedo aprovecharlo para hablar de cosas que de verdad importan'", explicaba Navarro. Así nació un perfil que mezcla memes, situaciones cotidianas del ámbito sanitario y mensajes que invitan a reflexionar.
"La chispa para volver a crear contenido surgió casi sin planearlo, durante los turnos de noche", confiesa Navarro. "Tenía ratos libres y pensé 'esto me gusta, y puedo aprovecharlo para hablar de cosas que de verdad importan'". Detrás de cada vídeo hay una intención, que el humor sea la puerta de entrada a una idea más profunda.
Uno de los primeros vídeos que se hizo viral abordaba la problemática de la bolsa del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) y la carrera de méritos en Sanidad. A partir de ahí, el crecimiento fue tan rápido como inesperado. "Tenía unos 800 seguidores", recuerda Navarro. "De repente, uno de los vídeos explotó y ya fue todo seguido".
Pero más allá de los números, lo que más le impacta es la respuesta de la gente, especialmente en sus contenidos sobre salud mental. "Lees comentarios de personas que se sienten solas, que no se sienten escuchadas, que han pasado por momentos muy duros", cuenta Navarro. "Ahí te das cuenta de que se crea una comunidad de verdad".
En sus vídeos también hay espacio para desmontar mitos, como la falsa idea de que mostrar afecto a los pacientes va contra la ética profesional. "El cariño no te hace menos profesional", defiende Navarro. Ese enfoque cercano le ha hecho reconocible incluso por la calle en una ciudad como Albacete.
Compaginar trabajo, estudios, redes y nuevos proyectos no es fácil para Navarro. "Me cuesta desconectar, llevo muchas cosas a la vez", confiesa. Aun así, mira al futuro con ilusión. Sueña con trabajar algún día en Pediatría y no descarta estudiar Enfermería o Medicina, aunque reconoce las dificultades y las altas notas de corte.
En paralelo, sigue apostando por usar su alcance para causas solidarias. Su colaboración con Medicarama para dar visibilidad a un curso benéfico a favor de Afanion, la Asociación de Familias de Niños con Cáncer de Castilla-La Mancha, alcanzó más de 230.000 visualizaciones.
"Lo hice de manera voluntaria", señala Navarro. "Me pareció algo precioso, porque todo iba íntegro a una causa que de verdad importa". Su objetivo es que cada vídeo deje algo, aunque sea una pequeña reflexión. En un entorno saturado de contenido rápido y superficial, su propuesta destaca precisamente por eso.
"¿Por qué no utilizar el humor para educar y acompañar?", pregunta Navarro. "Aunque el vídeo sea de humor, siempre intento que tenga un mensaje que valga la pena y haga reflexionar, aunque sea solo un segundo".
El joven profesional sanitario se encontraba alejado de las redes hasta que su nombre apareció ligado a iniciativas con impacto social. Su historia fue publicada en 2020, cuando el libro "Los chicos no lloran" llamó la atención del público. Desde entonces, ha trabajado como Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico.
Su regreso a las redes sociales surgió casi sin planearlo, durante sus turnos de noche. "Tenía ratos libres y pensé 'esto me gusta, y puedo aprovecharlo para hablar de cosas que de verdad importan'", explicaba Navarro. Así nació un perfil que mezcla memes, situaciones cotidianas del ámbito sanitario y mensajes que invitan a reflexionar.
"La chispa para volver a crear contenido surgió casi sin planearlo, durante los turnos de noche", confiesa Navarro. "Tenía ratos libres y pensé 'esto me gusta, y puedo aprovecharlo para hablar de cosas que de verdad importan'". Detrás de cada vídeo hay una intención, que el humor sea la puerta de entrada a una idea más profunda.
Uno de los primeros vídeos que se hizo viral abordaba la problemática de la bolsa del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) y la carrera de méritos en Sanidad. A partir de ahí, el crecimiento fue tan rápido como inesperado. "Tenía unos 800 seguidores", recuerda Navarro. "De repente, uno de los vídeos explotó y ya fue todo seguido".
Pero más allá de los números, lo que más le impacta es la respuesta de la gente, especialmente en sus contenidos sobre salud mental. "Lees comentarios de personas que se sienten solas, que no se sienten escuchadas, que han pasado por momentos muy duros", cuenta Navarro. "Ahí te das cuenta de que se crea una comunidad de verdad".
En sus vídeos también hay espacio para desmontar mitos, como la falsa idea de que mostrar afecto a los pacientes va contra la ética profesional. "El cariño no te hace menos profesional", defiende Navarro. Ese enfoque cercano le ha hecho reconocible incluso por la calle en una ciudad como Albacete.
Compaginar trabajo, estudios, redes y nuevos proyectos no es fácil para Navarro. "Me cuesta desconectar, llevo muchas cosas a la vez", confiesa. Aun así, mira al futuro con ilusión. Sueña con trabajar algún día en Pediatría y no descarta estudiar Enfermería o Medicina, aunque reconoce las dificultades y las altas notas de corte.
En paralelo, sigue apostando por usar su alcance para causas solidarias. Su colaboración con Medicarama para dar visibilidad a un curso benéfico a favor de Afanion, la Asociación de Familias de Niños con Cáncer de Castilla-La Mancha, alcanzó más de 230.000 visualizaciones.
"Lo hice de manera voluntaria", señala Navarro. "Me pareció algo precioso, porque todo iba íntegro a una causa que de verdad importa". Su objetivo es que cada vídeo deje algo, aunque sea una pequeña reflexión. En un entorno saturado de contenido rápido y superficial, su propuesta destaca precisamente por eso.
"¿Por qué no utilizar el humor para educar y acompañar?", pregunta Navarro. "Aunque el vídeo sea de humor, siempre intento que tenga un mensaje que valga la pena y haga reflexionar, aunque sea solo un segundo".