LatinoEnMarcha
Well-known member
El tono de Alberto Núñez Feijóo en la comisión de investigación del Congreso fue un espectáculo de arrogancia y altivez. La falta de respeto hacia los diputados que lo interpelaban se reflejó en sus palabras y gestos, como si estuviera dispuesto a desafiar a la institución misma. En lugar de aclarar las causas de la tragedia en Valencia, donde se perdieron la vida 237 personas debido a las inundaciones, Feijóo optó por hablar sobre otros temas, como el accidente de tren en Adamuz y los conflictos con ETA.
Su comportamiento fue un ejercicio de soberbia, combinada con una actitud de desprecio hacia quienes lo rodeaban. Se burló del presidente de la comisión que presidió su interpelación y se dirigió a los diputados como si fueran cobardes o pusilánimes, solo porque no estuvieron dispuestos a tolerar su comportamiento aberrante. Su lenguaje fue agresivo y condenable, lleno de insultos y mentiras.
En un tono que recuerda más una taberna que un espacio de debate institucional, Feijóo se permitió lanzar veladas amenazas a sus interpelantes, como si estuviera en un entorno informal. Todo ello sin respeto por la institución del Congreso ni por los diputados que lo criticaban. Su actitud fue un reflejo de su verdadero carácter, tal como se manifestó durante sus años como presidente de la Xunta de Galicia.
Su comportamiento fue un ejercicio de soberbia, combinada con una actitud de desprecio hacia quienes lo rodeaban. Se burló del presidente de la comisión que presidió su interpelación y se dirigió a los diputados como si fueran cobardes o pusilánimes, solo porque no estuvieron dispuestos a tolerar su comportamiento aberrante. Su lenguaje fue agresivo y condenable, lleno de insultos y mentiras.
En un tono que recuerda más una taberna que un espacio de debate institucional, Feijóo se permitió lanzar veladas amenazas a sus interpelantes, como si estuviera en un entorno informal. Todo ello sin respeto por la institución del Congreso ni por los diputados que lo criticaban. Su actitud fue un reflejo de su verdadero carácter, tal como se manifestó durante sus años como presidente de la Xunta de Galicia.