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"Decir no al jefe: la clave para un liderazgo efectivo"
En una época en la que el poder se ejerce con frecuencia por medio del ultimátum y la asimetría de fuerzas, es fundamental saber decir no a las órdenes de los jefes. Sin embargo, esta actitud sigue siendo un tabú en muchos entornos laborales.
Gonzalo Gaitán, gerente en Casa Müller, recientemente negoció con éxito su negativa a ampliar el horario del negocio. "Me di mi tiempo para reflexionar y buscar argumentos convincentes", explicaba. "Busqué un lugar privado para la conversación y acudi con datos impresos que justificaran mi oposición".
Pero saber decir no al jefe no es fácil. El miedo ante las posibles represalias es un obstáculo importante. Jon Segovia, profesor en Deusto Business School, reconoce que "el estilo de liderazgo ha cambiado y se abre al diálogo", pero también advierte sobre el error común de llevar el relato al terreno emocional, lo que puede perderse.
En lugar de eso, Segovia propone separar el rechazo de la confrontación. "Negarse a una orden no tiene que acompañarse de un conflicto ni desafiar la autoridad", destaca. En su lugar, hay que proponer alternativas y soluciones. "Es muy habitual negarse a algo sin proponer", señala.
La tercera regla es elegir el momento y el canal adecuados para la negativa. Segovia recomienda no manifestar descontento en público, sino pedir un encuentro privado. Allí, se puede expresar la disconformidad sin que las emociones se interpongan.
La clave para decir no al jefe es tener una estrategia clara y documentada. No hay que dejar que el miedo ante las represalias sea el principal obstáculo. En su lugar, hay que transmitir una cultura de responsabilidad hacia la empresa y permitir que los empleados se autogestionen.
"Cuando lideras equipos, no estás en las trincheras", destaca Patricia Araque, empresaria y directora ejecutiva de Santander X Explorer. "Hay cosas que se te escapan. Una negativa puede transformarse en una oportunidad de aprendizaje para el jefe y el equipo".
En resumen, decir no al jefe es algo que se puede aprender y que requiere estrategia y convicción. No hay que temer a las represalias, sino aprovechar la oportunidad de proponer alternativas y soluciones. La clave está en elegir el momento y el canal adecuados para la negativa y transmitir una cultura de responsabilidad hacia la empresa.
En una época en la que el poder se ejerce con frecuencia por medio del ultimátum y la asimetría de fuerzas, es fundamental saber decir no a las órdenes de los jefes. Sin embargo, esta actitud sigue siendo un tabú en muchos entornos laborales.
Gonzalo Gaitán, gerente en Casa Müller, recientemente negoció con éxito su negativa a ampliar el horario del negocio. "Me di mi tiempo para reflexionar y buscar argumentos convincentes", explicaba. "Busqué un lugar privado para la conversación y acudi con datos impresos que justificaran mi oposición".
Pero saber decir no al jefe no es fácil. El miedo ante las posibles represalias es un obstáculo importante. Jon Segovia, profesor en Deusto Business School, reconoce que "el estilo de liderazgo ha cambiado y se abre al diálogo", pero también advierte sobre el error común de llevar el relato al terreno emocional, lo que puede perderse.
En lugar de eso, Segovia propone separar el rechazo de la confrontación. "Negarse a una orden no tiene que acompañarse de un conflicto ni desafiar la autoridad", destaca. En su lugar, hay que proponer alternativas y soluciones. "Es muy habitual negarse a algo sin proponer", señala.
La tercera regla es elegir el momento y el canal adecuados para la negativa. Segovia recomienda no manifestar descontento en público, sino pedir un encuentro privado. Allí, se puede expresar la disconformidad sin que las emociones se interpongan.
La clave para decir no al jefe es tener una estrategia clara y documentada. No hay que dejar que el miedo ante las represalias sea el principal obstáculo. En su lugar, hay que transmitir una cultura de responsabilidad hacia la empresa y permitir que los empleados se autogestionen.
"Cuando lideras equipos, no estás en las trincheras", destaca Patricia Araque, empresaria y directora ejecutiva de Santander X Explorer. "Hay cosas que se te escapan. Una negativa puede transformarse en una oportunidad de aprendizaje para el jefe y el equipo".
En resumen, decir no al jefe es algo que se puede aprender y que requiere estrategia y convicción. No hay que temer a las represalias, sino aprovechar la oportunidad de proponer alternativas y soluciones. La clave está en elegir el momento y el canal adecuados para la negativa y transmitir una cultura de responsabilidad hacia la empresa.