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El gobierno de Estados Unidos ha adquirido secretamente un dispositivo que emite ondas electromagnéticas y ultrasonidas, vinculado a los misteriosos síntomas conocidos como "Síndrome de La Habana" que afectaron a decenas de diplomáticos estadounidenses en Cuba en 2016.
Según fuentes cercanas al gobierno, el aparato fue comprado en una operación encubierta por millones de dólares y se encuentra actualmente en manos del Departamento de Seguridad Nacional. El dispositivo funciona emitiendo ondas de energía electromagnética pulsada y ondas de ultrasonido, lo que podría estar relacionado con los síntomas experimentados por los diplomáticos estadounidenses.
El Pentágono ha estado estudiando este dispositivo durante más de un año, aunque hasta ahora no se ha emitido ninguna explicación oficial sobre su función o propósito. Sin embargo, las fuentes consultadas por la CNN indican que el dispositivo no es de origen exclusivamente ruso, pero sí cuenta con componentes bajo control de Moscú.
El "Síndrome de La Habana" fue inicialmente reportado en 2016 por el personal de las embajadas estadounidenses y canadienses en Cuba, quienes experimentaron síntomas como somnolencia, mareos, problemas visuales, vértigo, dolores de cabeza, problemas cognitivos y fatiga. Aunque el gobierno estadounidense ha descartado la posibilidad de que un adversario extranjero provocase el episodio, en 2024 una investigación conjunta publicó evidencia que sugiere la posible participación de Rusia en actividades encubiertas para generar esta misteriosa enfermedad.
El gobierno no ha proporcionado explicaciones detalladas sobre el dispositivo y su relación con los síntomas del "Síndrome de La Habana", lo que ha generado especulaciones y preocupaciones entre expertos y medios de comunicación.
Según fuentes cercanas al gobierno, el aparato fue comprado en una operación encubierta por millones de dólares y se encuentra actualmente en manos del Departamento de Seguridad Nacional. El dispositivo funciona emitiendo ondas de energía electromagnética pulsada y ondas de ultrasonido, lo que podría estar relacionado con los síntomas experimentados por los diplomáticos estadounidenses.
El Pentágono ha estado estudiando este dispositivo durante más de un año, aunque hasta ahora no se ha emitido ninguna explicación oficial sobre su función o propósito. Sin embargo, las fuentes consultadas por la CNN indican que el dispositivo no es de origen exclusivamente ruso, pero sí cuenta con componentes bajo control de Moscú.
El "Síndrome de La Habana" fue inicialmente reportado en 2016 por el personal de las embajadas estadounidenses y canadienses en Cuba, quienes experimentaron síntomas como somnolencia, mareos, problemas visuales, vértigo, dolores de cabeza, problemas cognitivos y fatiga. Aunque el gobierno estadounidense ha descartado la posibilidad de que un adversario extranjero provocase el episodio, en 2024 una investigación conjunta publicó evidencia que sugiere la posible participación de Rusia en actividades encubiertas para generar esta misteriosa enfermedad.
El gobierno no ha proporcionado explicaciones detalladas sobre el dispositivo y su relación con los síntomas del "Síndrome de La Habana", lo que ha generado especulaciones y preocupaciones entre expertos y medios de comunicación.