TertuliaCriolla
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Ichikawa, una ciudad cercana a Tokio, ha dado un paso inédito: ofrecer ayudas de vivienda no solo a recién casados, sino también a parejas que todavía se están preparando para casarse, incluidas ciudadanas extranjeras y parejas LGBTQ. El programa amplía una política nacional ya existente para recién casados, pero añade una novedad absoluta en Japón: el apoyo económico en la fase prematrimonial.
El sistema distingue dos grupos de beneficiarios: las parejas que alquilan una vivienda juntas antes del matrimonio y las parejas recién casadas que alquilan una vivienda tras el matrimonio. En ambos casos, los requisitos son los mismos: tener 39 años o menos, ingresos anuales combinados inferiores a 6 millones de yenes (unos 40.000 dólares), estar empadronados en Ichikawa.
Las ayudas cubren tanto los gastos iniciales como el alquiler mensual, incluyendo 50.000 yenes para costes como depósito, key money o comisiones inmobiliarias, y 20.000 yenes mensuales para alquiler y gastos asociados. El apoyo anual puede alcanzar hasta 290.000 yenes (unos 1.900 dólares). Además, las parejas que reciban el subsidio antes del matrimonio podrán volver a solicitarlo tras casarse.
El objetivo de este programa es facilitar que las parejas jóvenes se asienten en la ciudad y, a largo plazo, hacer frente a la caída de nacimientos y al vaciado progresivo de barrios residenciales. El alcalde Koh Tanaka resumió el espíritu del plan con una frase poco habitual en la política japonesa: "Me encantaría que la gente pensara en Ichikawa como un lugar de libertad".
No es un caso aislado, ya que Chiba también ha lanzado ayudas económicas para que parejas jóvenes se muden a complejos residenciales envejecidos. El programa está dirigido a parejas menores de 39 años que acepten instalarse en zonas donde la mayoría de los residentes son personas mayores, y puede alcanzar hasta 300.000 yenes (unos 1.900 euros).
Japón es uno de los países más envejecidos del mundo, con más del 29% de la población teniendo 65 años o más. Ante este escenario, el gobierno ha empezado a tomar medidas y ver competir a poblaciones por subsidios, ayudas a la vivienda y pagos directos por mudarse. Las ciudades como Ichikawa y Chiba se convierten en opciones realistas para quienes trabajan en Tokio pero buscan alquileres más asequibles o un entorno más tranquilo.
Es importante destacar que no se trata de programas abiertos sin límite a la inmigración internacional, ni de ayudas automáticas para cualquier extranjero. Están pensados para parejas jóvenes que cumplan los requisitos y acepten residir en zonas concretas.
El sistema distingue dos grupos de beneficiarios: las parejas que alquilan una vivienda juntas antes del matrimonio y las parejas recién casadas que alquilan una vivienda tras el matrimonio. En ambos casos, los requisitos son los mismos: tener 39 años o menos, ingresos anuales combinados inferiores a 6 millones de yenes (unos 40.000 dólares), estar empadronados en Ichikawa.
Las ayudas cubren tanto los gastos iniciales como el alquiler mensual, incluyendo 50.000 yenes para costes como depósito, key money o comisiones inmobiliarias, y 20.000 yenes mensuales para alquiler y gastos asociados. El apoyo anual puede alcanzar hasta 290.000 yenes (unos 1.900 dólares). Además, las parejas que reciban el subsidio antes del matrimonio podrán volver a solicitarlo tras casarse.
El objetivo de este programa es facilitar que las parejas jóvenes se asienten en la ciudad y, a largo plazo, hacer frente a la caída de nacimientos y al vaciado progresivo de barrios residenciales. El alcalde Koh Tanaka resumió el espíritu del plan con una frase poco habitual en la política japonesa: "Me encantaría que la gente pensara en Ichikawa como un lugar de libertad".
No es un caso aislado, ya que Chiba también ha lanzado ayudas económicas para que parejas jóvenes se muden a complejos residenciales envejecidos. El programa está dirigido a parejas menores de 39 años que acepten instalarse en zonas donde la mayoría de los residentes son personas mayores, y puede alcanzar hasta 300.000 yenes (unos 1.900 euros).
Japón es uno de los países más envejecidos del mundo, con más del 29% de la población teniendo 65 años o más. Ante este escenario, el gobierno ha empezado a tomar medidas y ver competir a poblaciones por subsidios, ayudas a la vivienda y pagos directos por mudarse. Las ciudades como Ichikawa y Chiba se convierten en opciones realistas para quienes trabajan en Tokio pero buscan alquileres más asequibles o un entorno más tranquilo.
Es importante destacar que no se trata de programas abiertos sin límite a la inmigración internacional, ni de ayudas automáticas para cualquier extranjero. Están pensados para parejas jóvenes que cumplan los requisitos y acepten residir en zonas concretas.