España marca un ritmo frenético en la colocación de deuda para el próximo ejercicio, con el Tesoro dispuesto a vender hasta 7.010,6 millones de euros en referencias a medio y largo plazo. La demanda conjunta ha sido abrumadora, superando los 14.496,9 millones de euros, lo que refleja la confianza de los inversores en el crecimiento económico español.
El mayor volumen de emisión se ha correspondido con bonos a cinco años, cuya rentabilidad marginal ha llegado al 2,512%, ligeramente superior a la del período anterior. La venta de obligaciones a siete años ha sido igualmente exitosa, con un cupón del 2,94%.
El Tesoro también ha aprovechado la oportunidad para ampliar su base inversora, lanzando una serie de operaciones que buscaban captar la confianza de los inversores. La venta de bonos a diez años ligados a la inflación ha sido particularmente atractiva, con una rentabilidad del 1,517%.
La tendencia se repite en el mercado secundario, donde los inversores siguen aumentando su exposición a las acciones y la deuda. La prima de riesgo española sigue estrechándose, acercándose a los 40 puntos básicos, niveles que no se habían visto desde 2008.
La avalancha de emisiones en Europa también ha sido frenética, con Italia y Portugal uniéndose al Tesoro español. El país transalpino ha aprovechado la oportunidad para captar 20.000 millones de euros en un bono sindicado a siete años, mientras que Portugal ha vendido 4.000 millones en deuda a diez años.
En el ámbito privado, los operadores como Cellnex y Commerzbank también han seguido el ritmo del mercado, captando 1.500 millones y 2.500 millones en cédulas respectivamente. La hiperactividad trasciende las fronteras y pone de relieve el protagonismo del sector financiero en este arranque de ejercicio.
En resumen, España ha marcado un ritmo frenético en la colocación de deuda para el próximo ejercicio, reflejando la confianza de los inversores en el crecimiento económico español. La avalancha de emisiones en Europa también sigue su curso, con Italia y Portugal uniéndose al Tesoro español en la apertura del mercado.
El mayor volumen de emisión se ha correspondido con bonos a cinco años, cuya rentabilidad marginal ha llegado al 2,512%, ligeramente superior a la del período anterior. La venta de obligaciones a siete años ha sido igualmente exitosa, con un cupón del 2,94%.
El Tesoro también ha aprovechado la oportunidad para ampliar su base inversora, lanzando una serie de operaciones que buscaban captar la confianza de los inversores. La venta de bonos a diez años ligados a la inflación ha sido particularmente atractiva, con una rentabilidad del 1,517%.
La tendencia se repite en el mercado secundario, donde los inversores siguen aumentando su exposición a las acciones y la deuda. La prima de riesgo española sigue estrechándose, acercándose a los 40 puntos básicos, niveles que no se habían visto desde 2008.
La avalancha de emisiones en Europa también ha sido frenética, con Italia y Portugal uniéndose al Tesoro español. El país transalpino ha aprovechado la oportunidad para captar 20.000 millones de euros en un bono sindicado a siete años, mientras que Portugal ha vendido 4.000 millones en deuda a diez años.
En el ámbito privado, los operadores como Cellnex y Commerzbank también han seguido el ritmo del mercado, captando 1.500 millones y 2.500 millones en cédulas respectivamente. La hiperactividad trasciende las fronteras y pone de relieve el protagonismo del sector financiero en este arranque de ejercicio.
En resumen, España ha marcado un ritmo frenético en la colocación de deuda para el próximo ejercicio, reflejando la confianza de los inversores en el crecimiento económico español. La avalancha de emisiones en Europa también sigue su curso, con Italia y Portugal uniéndose al Tesoro español en la apertura del mercado.