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Una nueva tertuliana de El Hormiguero ha dejado con el ceño fruncido a los periodistas por su actitud exaltada y desafiante durante una entrevista. En medio de la crisis del ferrocarril, el presentador y su colaboradora se lanzaron a un ataque contra el Estado y la Hacienda pública, argumentando que la gente está "sometida" al Estado y que debería tener apoyo.
El Xokas, uno de los streamers más populares, ha ganado una gran audiencia por sus opiniones polémicas y exageradas sobre temas como la moralina y la mediocridad de la ciudadanía. Aunque su lenguaje puede ser deslenguado e impreciso, logra conectar con su audiencia y les transmite su frustración y descontento.
Sin embargo, el problema es que muchos de los periodistas y presentadores que siguen este tipo de discursos son cuestionables en cuanto a su profesionalidad y ética. Mientras que El Xokas no engaña a nadie, algunos de ellos están utilizando la información para estafar a sus audiencias.
La realidad del ferrocarril es que Adif ha invertido 24.100 millones de euros en los últimos cinco años, pero no se han logrado los resultados esperados y el servicio sigue siendo ineficiente. La pregunta es ¿qué hacer con esta información? ¿Deberían los medios de comunicación seguir transmitiendo noticias falsas o exageradas para atraer más audiencia?
En este contexto, los periodistas que siguen las políticas de la Hacienda pública y la moralina están en una posición difícil. Están atrapados en un callejón sin salida, ya que su única forma de mantenerse en el aire es seguir difundiendo información falsa o exagerada. Mientras que El Xokas tiene mucha libertad para expresarse, los periodistas que siguen este tipo de discursos están amenazados con la hambre y la pérdida de credibilidad.
En última instancia, la pregunta es ¿cómo podemos encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión y la responsabilidad en cuanto a la información que se transmite? ¿Deberíamos seguir apoyando a los periodistas que siguen las políticas de la Hacienda pública y la moralina, o deberíamos buscar formas de promover la veracidad y la precisión en la información que se transmite?
El Xokas, uno de los streamers más populares, ha ganado una gran audiencia por sus opiniones polémicas y exageradas sobre temas como la moralina y la mediocridad de la ciudadanía. Aunque su lenguaje puede ser deslenguado e impreciso, logra conectar con su audiencia y les transmite su frustración y descontento.
Sin embargo, el problema es que muchos de los periodistas y presentadores que siguen este tipo de discursos son cuestionables en cuanto a su profesionalidad y ética. Mientras que El Xokas no engaña a nadie, algunos de ellos están utilizando la información para estafar a sus audiencias.
La realidad del ferrocarril es que Adif ha invertido 24.100 millones de euros en los últimos cinco años, pero no se han logrado los resultados esperados y el servicio sigue siendo ineficiente. La pregunta es ¿qué hacer con esta información? ¿Deberían los medios de comunicación seguir transmitiendo noticias falsas o exageradas para atraer más audiencia?
En este contexto, los periodistas que siguen las políticas de la Hacienda pública y la moralina están en una posición difícil. Están atrapados en un callejón sin salida, ya que su única forma de mantenerse en el aire es seguir difundiendo información falsa o exagerada. Mientras que El Xokas tiene mucha libertad para expresarse, los periodistas que siguen este tipo de discursos están amenazados con la hambre y la pérdida de credibilidad.
En última instancia, la pregunta es ¿cómo podemos encontrar un equilibrio entre la libertad de expresión y la responsabilidad en cuanto a la información que se transmite? ¿Deberíamos seguir apoyando a los periodistas que siguen las políticas de la Hacienda pública y la moralina, o deberíamos buscar formas de promover la veracidad y la precisión en la información que se transmite?