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Los grandes incendios han dejado a las especies emblemáticas de la Cordillera Cantábrica en una situación crítica. El urogallo, el desmán ibérico y el geranio dolomítico se encuentran entre las especies que más sufrirán debido al arder de sus hábitats. Los investigadores han evaluado el impacto de los incendios y constatan que la extinción parece una posibilidad para estas especies, debido a la pérdida de cobertura forestal y matorral.
Un análisis detallado de la situación revela que las poblaciones de urogallo, desmán ibérico y otros animales se han visto afectadas grave y permanentemente. Un estudio señala que el número de urogallos se ha reducido entre un 56% y un 90% en los últimos años debido a la caza y la degradación del hábitat. El desmán ibérico, por su parte, se encuentra en peligro crítico, ya que sus hábitats han sido arrasados por los incendios.
Los expertos consideran que el control letal de las poblaciones de lobos y osos también es un problema grave debido a la expansión de estas especies hacia nuevos territorios. El estudio destaca que algunas comunidades autónomas siguen utilizando métodos de control para proteger a estas especies, lo cual puede tener consecuencias negativas en el ecosistema.
El impacto de los incendios también se refleja en la pérdida de biodiversidad y la degradación del hábitat. El estudio concluye que las medidas de prevención deben ser diseñadas para no degradar la calidad de los hábitats y para suspender actividades como la caza y la ganadera hasta después de tres años.
En resumen, los grandes incendios han dejado a estas especies en una situación crítica. Los expertos consideran que las medidas de prevención deben ser tomadas con urgencia para protegerlas y restaurar sus hábitats.
Un análisis detallado de la situación revela que las poblaciones de urogallo, desmán ibérico y otros animales se han visto afectadas grave y permanentemente. Un estudio señala que el número de urogallos se ha reducido entre un 56% y un 90% en los últimos años debido a la caza y la degradación del hábitat. El desmán ibérico, por su parte, se encuentra en peligro crítico, ya que sus hábitats han sido arrasados por los incendios.
Los expertos consideran que el control letal de las poblaciones de lobos y osos también es un problema grave debido a la expansión de estas especies hacia nuevos territorios. El estudio destaca que algunas comunidades autónomas siguen utilizando métodos de control para proteger a estas especies, lo cual puede tener consecuencias negativas en el ecosistema.
El impacto de los incendios también se refleja en la pérdida de biodiversidad y la degradación del hábitat. El estudio concluye que las medidas de prevención deben ser diseñadas para no degradar la calidad de los hábitats y para suspender actividades como la caza y la ganadera hasta después de tres años.
En resumen, los grandes incendios han dejado a estas especies en una situación crítica. Los expertos consideran que las medidas de prevención deben ser tomadas con urgencia para protegerlas y restaurar sus hábitats.