PensamientoDelSur
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El tiburón de Groenlandia es una especie que desafía a los científicos con su longevidad estimada de hasta 400 años, lo que la convierte en el vertebrado más longevo documentado. Para calcular esta cifra, los investigadores utilizaron un método innovador basado en la datación por radiocarbono en proteínas del cristalino del ojo, una técnica que no se ha utilizado previamente para estimar la edad de especies.
Pero lo que sorprende más a los científicos es la capacidad de este pez para mantener sus ojos funcionales a pesar de su avanzada edad. Aunque se creía que los ojos de los tiburones eran inservibles, se ha descubierto que estos tienen una adaptación única que les permite ver en condiciones de poca luz.
El secreto de la longevidad del tiburón de Groenlandia radica en su metabolismo lento y su estrategia biológica. Crecer a un ritmo extremadamente lento reduce el desgaste fisiológico, lo que minimiza el riesgo acumulado a lo largo del tiempo. Además, las bajas temperaturas del Ártico y del océano profundo ralentizan las reacciones químicas y reducen el gasto energético, favoreciendo una vida prolongada en condiciones estables.
El estudio también ha revelado que las enzimas metabólicas del tiburón son más activas a temperaturas elevadas, lo que sugiere que su metabolismo no está exclusivamente adaptado al frío polar. Esto abre la puerta a futuras investigaciones con posibles aplicaciones en la salud cardiovascular humana.
Sin embargo, los mismos rasgos que han permitido sobrevivir durante siglos también lo convierten en una especie especialmente vulnerable a la pesca y al cambio climático. Cada individuo perdido representa siglos de historia biológica que desaparecen, lo que destaca la importancia de proteger este tipo de especies.
La conservación del tiburón de Groenlandia es un desafío urgente que requiere acciones inmediatas para proteger su hábitat y reducir el impacto humano en sus poblaciones.
Pero lo que sorprende más a los científicos es la capacidad de este pez para mantener sus ojos funcionales a pesar de su avanzada edad. Aunque se creía que los ojos de los tiburones eran inservibles, se ha descubierto que estos tienen una adaptación única que les permite ver en condiciones de poca luz.
El secreto de la longevidad del tiburón de Groenlandia radica en su metabolismo lento y su estrategia biológica. Crecer a un ritmo extremadamente lento reduce el desgaste fisiológico, lo que minimiza el riesgo acumulado a lo largo del tiempo. Además, las bajas temperaturas del Ártico y del océano profundo ralentizan las reacciones químicas y reducen el gasto energético, favoreciendo una vida prolongada en condiciones estables.
El estudio también ha revelado que las enzimas metabólicas del tiburón son más activas a temperaturas elevadas, lo que sugiere que su metabolismo no está exclusivamente adaptado al frío polar. Esto abre la puerta a futuras investigaciones con posibles aplicaciones en la salud cardiovascular humana.
Sin embargo, los mismos rasgos que han permitido sobrevivir durante siglos también lo convierten en una especie especialmente vulnerable a la pesca y al cambio climático. Cada individuo perdido representa siglos de historia biológica que desaparecen, lo que destaca la importancia de proteger este tipo de especies.
La conservación del tiburón de Groenlandia es un desafío urgente que requiere acciones inmediatas para proteger su hábitat y reducir el impacto humano en sus poblaciones.