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Un estudio reciente ha revelado que dos piezas del Tesoro de Villena, halladas en 1963 en la región sur de España, contenían fragmentos de metal de origen extraterrestre. El análisis, publicado en la revista "Trabajos de Prehistoria" en 2024, confirmó que estas piezas habían sido elaboradas con hierro procedente de un meteorito.
El tesoro, considerado uno de los más importantes de la Edad del Bronce en la Península Ibérica, incluye 59 objetos de oro, plata, ámbar y hierro, que suman casi 10 kilos de peso. Los expertos analizaron las composiciones químicas de estas piezas utilizando técnicas avanzadas de espectrometría de masas.
Los resultados sugirieron que el casquete del tesoro tenía un contenido de níquel del 5,5%, una cifra que coincide con la patrón del hierro meteorítico. El brazalete, por su parte, contenía entre el 2,8% y el 3,2% de níquel.
Estas piezas son las primeras conocidas en la Península Ibérica elaboradas con hierro procedente de un meteorito. Su fabricación se sitúa entre 1400 y 1200 a.C., anterior a la producción terrestre de hierro. El hallazgo amplía nuestra comprensión sobre cómo las civilizaciones antiguas percibían los materiales llegados desde el espacio.
El análisis también reveló que el trabajo con hierro meteórico requería habilidad y destreza, lo que sugiere que las sociedades antiguas tenían un conocimiento avanzado de la metalurgia. La fabricación de estos objetos también implica una posible atribución ritual o de prestigio a sus creadores.
En resumen, el Tesoro de Villena ha revelado su secreto cósmico, y los expertos están emocionados por conocer más sobre cómo las civilizaciones antiguas interactuaron con los materiales extraterrestres.
El tesoro, considerado uno de los más importantes de la Edad del Bronce en la Península Ibérica, incluye 59 objetos de oro, plata, ámbar y hierro, que suman casi 10 kilos de peso. Los expertos analizaron las composiciones químicas de estas piezas utilizando técnicas avanzadas de espectrometría de masas.
Los resultados sugirieron que el casquete del tesoro tenía un contenido de níquel del 5,5%, una cifra que coincide con la patrón del hierro meteorítico. El brazalete, por su parte, contenía entre el 2,8% y el 3,2% de níquel.
Estas piezas son las primeras conocidas en la Península Ibérica elaboradas con hierro procedente de un meteorito. Su fabricación se sitúa entre 1400 y 1200 a.C., anterior a la producción terrestre de hierro. El hallazgo amplía nuestra comprensión sobre cómo las civilizaciones antiguas percibían los materiales llegados desde el espacio.
El análisis también reveló que el trabajo con hierro meteórico requería habilidad y destreza, lo que sugiere que las sociedades antiguas tenían un conocimiento avanzado de la metalurgia. La fabricación de estos objetos también implica una posible atribución ritual o de prestigio a sus creadores.
En resumen, el Tesoro de Villena ha revelado su secreto cósmico, y los expertos están emocionados por conocer más sobre cómo las civilizaciones antiguas interactuaron con los materiales extraterrestres.