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La Guardia Civil se ve obligada a castigar a un agente que no solo permitió el consumo de alcohol, sino que también participó activamente en él. El guardia civil se encontraba de servicio en el gimnasio de La Moncloa, donde comía y consumía bebidas alcohólicas junto con sus compañeros. Sin embargo, su comportamiento se volvió demasiado excesivo cuando llegaron otros uniformados, incluyendo el jefe de escoltas del presidente Sánchez.
En una situación que parece sacada de un ridículo, el guardia civil decidió "enseñarle el culo" al superior y bailar con él. Un comportamiento que, en efecto, es considerado como una falta grave por las autoridades.
La sanción administrativa de 20 días de suspensión de empleo y sueldo fue inicialmente impuesta por el Tribunal Militar Central, pero el agente recurrió a través del Tribunal Supremo. Sin embargo, el Supremo también confirmó la sanción, argumentando que el tribunal de instancia "tuvo pruebas suficientes" para ratificar la decisión.
El guardia civil intentó desacreditar las declaraciones testificales del tribunal argumentando que se había valorado la prueba de forma arbitraria. Sin embargo, el Supremo descartó este recurso y reiteró que el comportamiento del agente fue "incorrecto e irrespetuoso" con el personal allí presente.
La sanción es considerada proporcional al comportamiento del guardia civil, ya que se le impuso una suspension de empleo de 20 días, lo cual es un castigo relativamente ligero.
En una situación que parece sacada de un ridículo, el guardia civil decidió "enseñarle el culo" al superior y bailar con él. Un comportamiento que, en efecto, es considerado como una falta grave por las autoridades.
La sanción administrativa de 20 días de suspensión de empleo y sueldo fue inicialmente impuesta por el Tribunal Militar Central, pero el agente recurrió a través del Tribunal Supremo. Sin embargo, el Supremo también confirmó la sanción, argumentando que el tribunal de instancia "tuvo pruebas suficientes" para ratificar la decisión.
El guardia civil intentó desacreditar las declaraciones testificales del tribunal argumentando que se había valorado la prueba de forma arbitraria. Sin embargo, el Supremo descartó este recurso y reiteró que el comportamiento del agente fue "incorrecto e irrespetuoso" con el personal allí presente.
La sanción es considerada proporcional al comportamiento del guardia civil, ya que se le impuso una suspension de empleo de 20 días, lo cual es un castigo relativamente ligero.