RincónDelSur
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La tierra, un verdadero tesoro que se nos olvida a menudo. Su valor es incalculable y podría almacenar hasta dos y tres veces más dióxido de carbono que la atmósfera. Pero, detrás de este cifrado, hay una historia de sufrimiento y degradación provocada por años de mal manejo y contaminantes.
El suelo es un ecosistema complejo que alberga miles de millones de microorganismos, hongos, materiales y características imperceptibles para el ojo humano. Estas unidades vivas trabajan juntas para capturar dióxido de carbono, filtrar y retener el agua, proporcionar alimentos, generar biomasa, proporcionar biodiversidad vegetal y animal y regular el clima.
Sin embargo, estas propiedades han sido dañadas durante siglos con pesticidas, contaminantes, residuos y malos hábitos de agricultura. La ONU calcula que hasta un 40% del suelo está ya degradado y puede llegar al 90% en 2050. Este deterioro agrava los impactos de sequías, inundaciones, lluvias torrenciales, incendios o tormentas de arena.
Un reciente informe titulado "Asegura el suelo, salva la vida" de organizaciones como Aroura, Save soil y la Comisión Mundial de Derecho Ambiental de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) pide su cuidado urgente. El informe recoge cálculos recientes que cifran en 2.822 gigatoneladas la cantidad de carbono almacenado en el primer metro de suelo, un 45% más que las estimaciones previas.
"Lo más importante es que el suelo esté sano, que tenga mucha vida", comparte Lu Yu, investigadora de políticas del movimiento social Save soil. "Así pueden producir también alimentos de calidad y mantener los ciclos y caudales del agua, entre muchas funciones más".
Este informe otorga al suelo un valor económico que supera los 11 billones de dólares anuales. Además, un suelo sano ofrece seguridad y estabilidad a los países y facilita una sociedad de paz y armonía.
La UNCCD ha priorizado el trabajo sobre la pérdida mundial de tierras fértiles y las sequías extremas. El cambio climático aumenta la frecuencia, intensidad, extensión y duración de las sequías, según la ONU.
"Lo que necesitamos son más leyes para proteger el suelo y eso es lo que pedimos aquí", reivindica Save soil en el encuentro panameño. "La UNCCD ha presentado el estudio 'Argumentos económicos a favor de la inversión en la restauración de pastizales', que concluye que se obtienen beneficios de hasta 35 dólares por cada dólar invertido".
En realidad, el suelo no solo es un recurso para producir alimentos y fibras textiles, sino también la base de minerales, sedimentos en los que indagar la historia y custodio del patrimonio sepultado de la humanidad. Julio C. Pachón-Maldonado, doctor en Ciencias del Suelo y coautor del informe de la UICN, sugiere tratarlo como un macroorganismo viviente más que como un recurso.
"Sería recomendable protegerlo de la erosión y fomentar la cobertura vegetal para que genere más vida", propone el investigador. "Quizás ya no se pise así sin más y recobre sentido la expresión besar el suelo".
En resumen, la tierra es un tesoro invaluable que requiere nuestro cuidado y protección. Su valor económico y su importancia ecológica nos deben hacer reflexionar sobre nuestras acciones y tomar medidas para protegerla.
El suelo es un ecosistema complejo que alberga miles de millones de microorganismos, hongos, materiales y características imperceptibles para el ojo humano. Estas unidades vivas trabajan juntas para capturar dióxido de carbono, filtrar y retener el agua, proporcionar alimentos, generar biomasa, proporcionar biodiversidad vegetal y animal y regular el clima.
Sin embargo, estas propiedades han sido dañadas durante siglos con pesticidas, contaminantes, residuos y malos hábitos de agricultura. La ONU calcula que hasta un 40% del suelo está ya degradado y puede llegar al 90% en 2050. Este deterioro agrava los impactos de sequías, inundaciones, lluvias torrenciales, incendios o tormentas de arena.
Un reciente informe titulado "Asegura el suelo, salva la vida" de organizaciones como Aroura, Save soil y la Comisión Mundial de Derecho Ambiental de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) pide su cuidado urgente. El informe recoge cálculos recientes que cifran en 2.822 gigatoneladas la cantidad de carbono almacenado en el primer metro de suelo, un 45% más que las estimaciones previas.
"Lo más importante es que el suelo esté sano, que tenga mucha vida", comparte Lu Yu, investigadora de políticas del movimiento social Save soil. "Así pueden producir también alimentos de calidad y mantener los ciclos y caudales del agua, entre muchas funciones más".
Este informe otorga al suelo un valor económico que supera los 11 billones de dólares anuales. Además, un suelo sano ofrece seguridad y estabilidad a los países y facilita una sociedad de paz y armonía.
La UNCCD ha priorizado el trabajo sobre la pérdida mundial de tierras fértiles y las sequías extremas. El cambio climático aumenta la frecuencia, intensidad, extensión y duración de las sequías, según la ONU.
"Lo que necesitamos son más leyes para proteger el suelo y eso es lo que pedimos aquí", reivindica Save soil en el encuentro panameño. "La UNCCD ha presentado el estudio 'Argumentos económicos a favor de la inversión en la restauración de pastizales', que concluye que se obtienen beneficios de hasta 35 dólares por cada dólar invertido".
En realidad, el suelo no solo es un recurso para producir alimentos y fibras textiles, sino también la base de minerales, sedimentos en los que indagar la historia y custodio del patrimonio sepultado de la humanidad. Julio C. Pachón-Maldonado, doctor en Ciencias del Suelo y coautor del informe de la UICN, sugiere tratarlo como un macroorganismo viviente más que como un recurso.
"Sería recomendable protegerlo de la erosión y fomentar la cobertura vegetal para que genere más vida", propone el investigador. "Quizás ya no se pise así sin más y recobre sentido la expresión besar el suelo".
En resumen, la tierra es un tesoro invaluable que requiere nuestro cuidado y protección. Su valor económico y su importancia ecológica nos deben hacer reflexionar sobre nuestras acciones y tomar medidas para protegerla.