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El rey Juan Carlos I, un hombre con dos caras: el lado humano y el lado animal. En sus memorias recientes, el emérito del trono revela que tuvo dos guepardos en La Zarzuela, dos criaturas que pueden parecer exóticas pero que también tenían su lado sombrío.
El primer guepardo, un regalo de la corte etíope, murió debido a una indigestión causada por los pájaros que lo habían alimentado. Un fin triste para una criatura que había sido donada con tanto entusiasmo y cariño. El rey Juan Carlos relata esta historia con una mezcla de melancolía y humor, como si estuviera recordando un episodio del pasado.
Pero el segundo guepardo fue otro historia. Un regalo de la hermana del sah de Irán, este animal salvaje pasó por un momento delicado cuando Juan Carlos I lo llevaba paseando en correa por los jardines de La Zarzuela. De repente, su hijo Felipe VI se subió al volante de su kart y el guepardo salió corriendo hacia él sin que nadie pudiera detenerlo. El rey Juan Carlos cuenta que su hijo quedó "todo en un susto", pero no parece haber sido la situación tan grave que podrían haber imaginarse.
En este momento, el rey Juan Carlos tomó una decisión drástica: enviar el guepardo al zoo de Madrid. Un gesto que puede parecer brutal, pero que también demuestra su compromiso con la protección y el bienestar de los animales.
En realidad, los animales nunca fueron el verdadero problema en La Zarzuela. Fueron más una parte de la vida familiar y personal del rey Juan Carlos I. Recuerda contar que tenía siete perros en el Palacio de la Zarzuela y ahora está acompañado en Abu Dabi por un loro blanco con una cresta que luce los colores de la bandera española.
En última instancia, el rey Juan Carlos I nos enseña que los animales pueden ser compañeros divertidos y sorprendentes, pero también deben tratarse con respeto y cuidado.
El primer guepardo, un regalo de la corte etíope, murió debido a una indigestión causada por los pájaros que lo habían alimentado. Un fin triste para una criatura que había sido donada con tanto entusiasmo y cariño. El rey Juan Carlos relata esta historia con una mezcla de melancolía y humor, como si estuviera recordando un episodio del pasado.
Pero el segundo guepardo fue otro historia. Un regalo de la hermana del sah de Irán, este animal salvaje pasó por un momento delicado cuando Juan Carlos I lo llevaba paseando en correa por los jardines de La Zarzuela. De repente, su hijo Felipe VI se subió al volante de su kart y el guepardo salió corriendo hacia él sin que nadie pudiera detenerlo. El rey Juan Carlos cuenta que su hijo quedó "todo en un susto", pero no parece haber sido la situación tan grave que podrían haber imaginarse.
En este momento, el rey Juan Carlos tomó una decisión drástica: enviar el guepardo al zoo de Madrid. Un gesto que puede parecer brutal, pero que también demuestra su compromiso con la protección y el bienestar de los animales.
En realidad, los animales nunca fueron el verdadero problema en La Zarzuela. Fueron más una parte de la vida familiar y personal del rey Juan Carlos I. Recuerda contar que tenía siete perros en el Palacio de la Zarzuela y ahora está acompañado en Abu Dabi por un loro blanco con una cresta que luce los colores de la bandera española.
En última instancia, el rey Juan Carlos I nos enseña que los animales pueden ser compañeros divertidos y sorprendentes, pero también deben tratarse con respeto y cuidado.