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El lamento de una mansión sin dueño: ¿quién estará dispuesto a pagar 5,7 millones por la casa de Gene Hackman?
La propiedad en la que vivieron durante décadas el actor ganador de dos premios Oscar y su esposa, pianista Betsy Arakawa, se vuelve disponible al mercado tras la trágica muerte de ambos. La imponente finca, construida en 1997, está situada en una urbanización privada al noreste del centro histórico de Santa Fe (Nuevo México), y su precio es un 5,7% menor que el valor inicial estipulado.
La casa forma parte del patrimonio del actor, estimado en unos 90 millones de dólares, pero su destino no está claro. Dado que Betsy Arakawa falleció antes que él, todo apunta a que el destino final de su patrimonio corresponde a sus tres hijos de un matrimonio anterior.
La venta de la propiedad se ha hecho oficialmente, con Sotheby's International Realty como agente encargado. Tara Earley y Ricky Allen explican que "habrá compradores reacios a adquirir una propiedad en la que se ha producido una muerte", pero también subrayan que "estamos vendiendo la casa por sus virtudes y por todos sus aspectos positivos".
La finca cuenta con seis dormitorios, un estudio artístico, una cocina pensada para grandes recepciones y un jardín de golf privado. Su arquitectura contemporánea se basa en el estilo regional de Nuevo México y exalta la belleza del desierto.
Sin embargo, la propiedad tiene pendientes algunas mejoras, como la instalación de un nuevo tejado, que está previsto hacerse a partir de este mismo mes. Para evitar visitas motivadas por la curiosidad morbosa, la agencia comprobará previamente la solvencia económica de todos los interesados antes de autorizar las visitas.
La venta de esta propiedad es una de las operaciones inmobiliarias más singulares del mercado de lujo estadounidense. ¿Quién estará dispuesto a pagar 5,7 millones por esta mansión sin dueño?
La propiedad en la que vivieron durante décadas el actor ganador de dos premios Oscar y su esposa, pianista Betsy Arakawa, se vuelve disponible al mercado tras la trágica muerte de ambos. La imponente finca, construida en 1997, está situada en una urbanización privada al noreste del centro histórico de Santa Fe (Nuevo México), y su precio es un 5,7% menor que el valor inicial estipulado.
La casa forma parte del patrimonio del actor, estimado en unos 90 millones de dólares, pero su destino no está claro. Dado que Betsy Arakawa falleció antes que él, todo apunta a que el destino final de su patrimonio corresponde a sus tres hijos de un matrimonio anterior.
La venta de la propiedad se ha hecho oficialmente, con Sotheby's International Realty como agente encargado. Tara Earley y Ricky Allen explican que "habrá compradores reacios a adquirir una propiedad en la que se ha producido una muerte", pero también subrayan que "estamos vendiendo la casa por sus virtudes y por todos sus aspectos positivos".
La finca cuenta con seis dormitorios, un estudio artístico, una cocina pensada para grandes recepciones y un jardín de golf privado. Su arquitectura contemporánea se basa en el estilo regional de Nuevo México y exalta la belleza del desierto.
Sin embargo, la propiedad tiene pendientes algunas mejoras, como la instalación de un nuevo tejado, que está previsto hacerse a partir de este mismo mes. Para evitar visitas motivadas por la curiosidad morbosa, la agencia comprobará previamente la solvencia económica de todos los interesados antes de autorizar las visitas.
La venta de esta propiedad es una de las operaciones inmobiliarias más singulares del mercado de lujo estadounidense. ¿Quién estará dispuesto a pagar 5,7 millones por esta mansión sin dueño?