La casa de Gene Hackman, donde falleció junto con su esposa Betsy Arakawa, salió al mercado ayer en un lote que podría sorprender a muchos dueños de casa con sus 5,7 millones de euros.
La propiedad, ubicada en el corazón de Santa Fe, Nuevo México, es un verdadero tesoro arquitectónico. Con más de 53 acres de terreno, cuenta con seis dormitorios, un estudio artístico y una cocina para grandes recepciones. La finca contemporánea fue diseñada por el arquitecto Ed Boniface y se distingue por su belleza del desierto. En su mayor parte arbolada, incluye piscina, jacuzzi y varios espacios exteriores para reuniones o meditación.
Sin embargo, la venta de esta propiedad es muy particular. Casi un año después de la trágica muerte de Gene Hackman y su esposa, se ha puesto al mercado una vivienda que está llena de recuerdos. En el pasado, las autoridades consideraron las circunstancias como "lo suficientemente sospechosas" para abrir una investigación, aunque descartaron indicios de violencia o intoxicación por monóxido de carbono.
El inmueble salió a la venta tras un proceso marcado por la muerte de los dos fallecidos. Gene Hackman y Betsy Arakawa fueron hallados sin vida en su residencia por dos trabajadores de mantenimiento. La vivienda se encuentra vaciada de efectos personales, aunque se pueden ver muebles y objetos que pertenecieron al matrimonio.
Tara Earley y Ricky Allen, los agentes encargados de la venta, admiten que la propiedad tiene pendientes algunas mejoras y que está previsto instalar un nuevo tejado. También han establecido una condición: antes de autorizar las visitas a la finca, comprobarán previamente la solvencia económica de todos los interesados para evitar visitas motivadas por la curiosidad morbosa.
La casa forma parte del patrimonio de Gene Hackman, estimado en unos 90 millones de dólares. Aunque no se han hecho públicos los términos completos de los fideicomisos del actor, en su testamento designó a su esposa como heredera universal de sus bienes. Dado que Betsy Arakawa falleció antes que él, todo apunta a que el destino final de su patrimonio corresponde a sus tres hijos de un matrimonio anterior.
La venta de esta propiedad es una oportunidad única para alguien dispuesto a enamorarse del lugar y aposentar los millones. ¿Será capaz Tara Earley y Ricky Allen convencer a algún adinerado cliente de que este lote sea el de sus sueños? Solo el tiempo lo dirá.
La propiedad, ubicada en el corazón de Santa Fe, Nuevo México, es un verdadero tesoro arquitectónico. Con más de 53 acres de terreno, cuenta con seis dormitorios, un estudio artístico y una cocina para grandes recepciones. La finca contemporánea fue diseñada por el arquitecto Ed Boniface y se distingue por su belleza del desierto. En su mayor parte arbolada, incluye piscina, jacuzzi y varios espacios exteriores para reuniones o meditación.
Sin embargo, la venta de esta propiedad es muy particular. Casi un año después de la trágica muerte de Gene Hackman y su esposa, se ha puesto al mercado una vivienda que está llena de recuerdos. En el pasado, las autoridades consideraron las circunstancias como "lo suficientemente sospechosas" para abrir una investigación, aunque descartaron indicios de violencia o intoxicación por monóxido de carbono.
El inmueble salió a la venta tras un proceso marcado por la muerte de los dos fallecidos. Gene Hackman y Betsy Arakawa fueron hallados sin vida en su residencia por dos trabajadores de mantenimiento. La vivienda se encuentra vaciada de efectos personales, aunque se pueden ver muebles y objetos que pertenecieron al matrimonio.
Tara Earley y Ricky Allen, los agentes encargados de la venta, admiten que la propiedad tiene pendientes algunas mejoras y que está previsto instalar un nuevo tejado. También han establecido una condición: antes de autorizar las visitas a la finca, comprobarán previamente la solvencia económica de todos los interesados para evitar visitas motivadas por la curiosidad morbosa.
La casa forma parte del patrimonio de Gene Hackman, estimado en unos 90 millones de dólares. Aunque no se han hecho públicos los términos completos de los fideicomisos del actor, en su testamento designó a su esposa como heredera universal de sus bienes. Dado que Betsy Arakawa falleció antes que él, todo apunta a que el destino final de su patrimonio corresponde a sus tres hijos de un matrimonio anterior.
La venta de esta propiedad es una oportunidad única para alguien dispuesto a enamorarse del lugar y aposentar los millones. ¿Será capaz Tara Earley y Ricky Allen convencer a algún adinerado cliente de que este lote sea el de sus sueños? Solo el tiempo lo dirá.