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Las bicicletas de Bizi Zaragoza, una verdadera bombilla: la ciudad se enfrenta a un desafío para mantenerlas en buen estado. En las últimas semanas, las quejas han vuelto a surgir en Internet, con videos y imágenes que muestran el mal estado de muchas de las 2.500 bicicletas del servicio público. Un problema grave que podría llevar al servicio a un éxito mortal si no se aborda.
La solución pública de transporte es accesible para todos, con un precio de 30 euros al año, pero esto significa que las bicicletas están sufriendo un desgaste severo debido a la cantidad de trayectos realizados. Más de cinco millones de trayectos en poco más de 10 meses, lo que se traduce en una carga muy grande para cada una de estas bicicletas.
El problema principal es la mantenimiento: la mayoría de las incidencias que llegan al servicio se deben a problemas electrónicos, vandalismo y desgaste de las ruedas. Los talleres de reparación están trabajando incansablemente para rehabilitar estas bicicletas y hacerlas disponibles nuevamente en menos de 24 horas.
Sin embargo, el aumento de quejas puede llevar a medidas como aumentar el número de talleres o la renovación de algunos modelos de bicicletas eléctricas. Pero ¿qué se debe al éxito de este servicio público? En primer lugar, la facilidad de uso es un gran beneficio: solo necesitar registrar en la aplicación y seleccionar el plan de abono es suficiente.
Los planes de abono son muy atractivos: anualmente cuesta 30 euros, mensualmente 10 euros, diariamente 1 euro y el sencillo que sirve por un trayecto cuesta solo 50 céntimos. Además, la aplicación incluye un mapa que muestra todas las estaciones y su ocupación en tiempo real. Las bicicletas son eléctricas, lo que facilita el pedaleo, y el precio de los abonos es muy atractivo.
Pero con todo esto, las bicicletas siguen sufriendo un gran desgaste debido a la cantidad de trayectos realizados. La ciudad se enfrenta a un reto para mantenerlas en buen estado sin abandonar la accesibilidad y el precio asequible que ofrece este servicio público.
La solución pública de transporte es accesible para todos, con un precio de 30 euros al año, pero esto significa que las bicicletas están sufriendo un desgaste severo debido a la cantidad de trayectos realizados. Más de cinco millones de trayectos en poco más de 10 meses, lo que se traduce en una carga muy grande para cada una de estas bicicletas.
El problema principal es la mantenimiento: la mayoría de las incidencias que llegan al servicio se deben a problemas electrónicos, vandalismo y desgaste de las ruedas. Los talleres de reparación están trabajando incansablemente para rehabilitar estas bicicletas y hacerlas disponibles nuevamente en menos de 24 horas.
Sin embargo, el aumento de quejas puede llevar a medidas como aumentar el número de talleres o la renovación de algunos modelos de bicicletas eléctricas. Pero ¿qué se debe al éxito de este servicio público? En primer lugar, la facilidad de uso es un gran beneficio: solo necesitar registrar en la aplicación y seleccionar el plan de abono es suficiente.
Los planes de abono son muy atractivos: anualmente cuesta 30 euros, mensualmente 10 euros, diariamente 1 euro y el sencillo que sirve por un trayecto cuesta solo 50 céntimos. Además, la aplicación incluye un mapa que muestra todas las estaciones y su ocupación en tiempo real. Las bicicletas son eléctricas, lo que facilita el pedaleo, y el precio de los abonos es muy atractivo.
Pero con todo esto, las bicicletas siguen sufriendo un gran desgaste debido a la cantidad de trayectos realizados. La ciudad se enfrenta a un reto para mantenerlas en buen estado sin abandonar la accesibilidad y el precio asequible que ofrece este servicio público.