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Telecinco se tomó el 'Gran Hermano Duo' como un bocadillo y lo interrumpió en seco durante la noche del domingo, justo cuando las cosas estaban empezando a caldear en Adamuz (Córdoba), donde un terrible accidente ferroviario había dejado a decenas de víctimas en el hospital.
La casa de Telecinco tomó una decisión que puede parecer cruel: utilizar la situación para entretener, más que para informar y mostrar respeto por las víctimas. El conductor del programa, Ion Aramendi, expresó su malestar ante la situación, pero no pudo evitar pronunciar esas famosas palabras: "Con esto uno se siente un poco gilipollas, pero es lo que nos toca. Haremos lo que humildemente mejor sabemos hacer: entretener".
Pero Aramendi tampoco tuvo miedo de expresar su malestar ante la situación, y eso no fue un problema. La verdad es que Telecinco se ha convertido en una estación que más que la justicia del público, prioriza el rating y los dividendos a cualquier cosa.
Y hablando de ratings, ¿qué hay con Belén Esteban? Al parecer, la exconcursante del 'Gran Hermano' está considerada para volver a las pantallas en un programa que combina postres dulces con famosos. Pero antes de que eso suceda, ¿cómo se les pasó a la producción y a los gerentes de la estación? ¿Cómo pueden olvidar tan fácilmente el comportamiento de una persona que abandonó el programa menos de un año atrás? El orgullo (o profesionalidad) de Belén Esteban en ese momento es uno de los interrogantes que nos hace reflexionar sobre la ética y las responsabilidades en Telecinco.
La verdad es que la 'tele' se ha convertido en una entidad que prioriza el dinero a cualquier cosa. Y no puedo evitar preguntarme: ¿cómo pueden justificar su comportamiento? La respuesta, como siempre, es la misma: "Calla, que la Esteban siempre arrastra audiencia".
La casa de Telecinco tomó una decisión que puede parecer cruel: utilizar la situación para entretener, más que para informar y mostrar respeto por las víctimas. El conductor del programa, Ion Aramendi, expresó su malestar ante la situación, pero no pudo evitar pronunciar esas famosas palabras: "Con esto uno se siente un poco gilipollas, pero es lo que nos toca. Haremos lo que humildemente mejor sabemos hacer: entretener".
Pero Aramendi tampoco tuvo miedo de expresar su malestar ante la situación, y eso no fue un problema. La verdad es que Telecinco se ha convertido en una estación que más que la justicia del público, prioriza el rating y los dividendos a cualquier cosa.
Y hablando de ratings, ¿qué hay con Belén Esteban? Al parecer, la exconcursante del 'Gran Hermano' está considerada para volver a las pantallas en un programa que combina postres dulces con famosos. Pero antes de que eso suceda, ¿cómo se les pasó a la producción y a los gerentes de la estación? ¿Cómo pueden olvidar tan fácilmente el comportamiento de una persona que abandonó el programa menos de un año atrás? El orgullo (o profesionalidad) de Belén Esteban en ese momento es uno de los interrogantes que nos hace reflexionar sobre la ética y las responsabilidades en Telecinco.
La verdad es que la 'tele' se ha convertido en una entidad que prioriza el dinero a cualquier cosa. Y no puedo evitar preguntarme: ¿cómo pueden justificar su comportamiento? La respuesta, como siempre, es la misma: "Calla, que la Esteban siempre arrastra audiencia".