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El príncipe Harry se enfrentó a la prensa británica en un juicio que parece ser el final de su lucha por proteger su vida privada. El duque de Sussex, quien ahora vive en Estados Unidos con su esposa Meghan Markle, se presentó ante el Tribunal Superior de Londres para denunciar las acciones de Associated Newspapers Limited, la editora de Daily Mail y Mail on Sunday.
Según Harry, las normas de la monarquía británica le impidieron demandar antes a la prensa sensacionalista del país por su intromisión ilícita en su vida privada. "Como miembro de la institución, la política era 'nunca quejarse, nunca dar explicaciones'", dijo el príncipe, al testificar en su demanda contra ANL.
El duque acusa a Associated de usar técnicas ilegales para acceder a información, como piratear mensajes de voz, intervención de líneas fijas, blagging y extracción de datos mediante engaño. También pide que se le permita probar su versión de los hechos.
En un momento de la vista, el juez explicó a Harry que no era su papel rebatir cada alegación del abogado de la parte contraria, sino limitarse a contestar las preguntas. Sin embargo, el príncipe no se dejó intimidar y criticó duramente la prensa británica por su comportamiento.
"Sentarse aquí y volver a pasar por todo esto, y que ellos presenten su propia defensa y afirmen que no tengo derecho a la privacidad, es repugnante", dijo Harry. "Que mi vida, como la de otros, haya sido comercializada de esta manera desde que era adolescente, indagando en cada aspecto de mi vida privada, escuchando llamadas, pirateando vuelos para poder averiguar adónde voy...", criticó.
El príncipe también aseguró que su vida "solo ha empeorado" desde que arrancó el juicio y pide una disculpa y que se rindan cuentas. Antes de marcharse de la sala, concluyó su testimonio con una frase lapidaria: "Ha convertido la vida de mi mujer en un auténtico infierno".
Este caso es solo uno más en una serie de disputas legales que el príncipe Harry ha presentado contra varios grupos mediáticos. En este caso, se han incluido al exdiputado liberaldemócrata Simon Hughes y a la actriz Liz Hurley entre los demandados.
Según Harry, las normas de la monarquía británica le impidieron demandar antes a la prensa sensacionalista del país por su intromisión ilícita en su vida privada. "Como miembro de la institución, la política era 'nunca quejarse, nunca dar explicaciones'", dijo el príncipe, al testificar en su demanda contra ANL.
El duque acusa a Associated de usar técnicas ilegales para acceder a información, como piratear mensajes de voz, intervención de líneas fijas, blagging y extracción de datos mediante engaño. También pide que se le permita probar su versión de los hechos.
En un momento de la vista, el juez explicó a Harry que no era su papel rebatir cada alegación del abogado de la parte contraria, sino limitarse a contestar las preguntas. Sin embargo, el príncipe no se dejó intimidar y criticó duramente la prensa británica por su comportamiento.
"Sentarse aquí y volver a pasar por todo esto, y que ellos presenten su propia defensa y afirmen que no tengo derecho a la privacidad, es repugnante", dijo Harry. "Que mi vida, como la de otros, haya sido comercializada de esta manera desde que era adolescente, indagando en cada aspecto de mi vida privada, escuchando llamadas, pirateando vuelos para poder averiguar adónde voy...", criticó.
El príncipe también aseguró que su vida "solo ha empeorado" desde que arrancó el juicio y pide una disculpa y que se rindan cuentas. Antes de marcharse de la sala, concluyó su testimonio con una frase lapidaria: "Ha convertido la vida de mi mujer en un auténtico infierno".
Este caso es solo uno más en una serie de disputas legales que el príncipe Harry ha presentado contra varios grupos mediáticos. En este caso, se han incluido al exdiputado liberaldemócrata Simon Hughes y a la actriz Liz Hurley entre los demandados.