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Estos próximos dos años serán decisivos, especialmente por lo que respecta a los comicios autonómicos, municipales y generales. Se trata de elecciones que pueden definirse por cambios ligeros en la intención de voto entre diferentes grupos de votantes, así como por cambios sociales e incluso demográficos.
En estos últimos años, España ha experimentado una serie de oleadas intensas de nacionalizaciones, especialmente hacia personas originarias de Latinoamérica y Marruecos. En 2024 se superó el récord con 252.476 personas nacionalizadas: un 5,1% más que en el año anterior, y un 22,6% comparado con 2014.
La nacionalización es un proceso largo que requiere de al menos diez años de residencia legal en el país, salvo excepciones como ser refugiado o estar casado con un ciudadano español. La mayoría de los nacionalizados españoles son originarios de Latinoamérica y Marruecos.
Los principales núcleos de recepción de esos inmigrantes son las grandes comunidades autónomas: Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía. Baleares es el que en proporción gana. Eso hace crucial el papel del voto migrante nacionalizado especialmente en unas generales.
Se estima que solo 2,6 millones de personas pueden ejercer ese derecho a votar, lo que equivale a algo menos de medio millón de los resultados de Vox o Sumar en la última cita electoral de 2023. Un millón más de los votos que logró Isabel Díaz Ayuso en las últimas madrileñas.
El 7% del censo electoral total se trata de nacionalizados, lo que puede ser crucial en unas generales si hay movilización, algo que no siempre va en paralelo con la adquisición de la nacionalidad.
La procedencia de estos votantes nacionalizados es diversa. En el caso de los nacionalizados españoles, que sí pueden participar en todas las votaciones, el predominio es latinoamericano. Los marroquíes (17%) son los extranjeros nacionalizados con más peso. Le siguen venezolanos (14%). Luego colombianos (11%), hondureños (6%), ecuatorianos y peruanos (4%).
Hay una tendencia de apoyo a partidos progresistas entre los votantes nacionalizados, especialmente hacia el PSOE y el PP. Sin embargo, hay una brecha significativa con los nativos españoles, que tienden a apoyar más al PSOE.
En cuanto a la procedencia de estos votantes, Opina 360 cita que un 44,9% de los marroquíes nacionalizados apoyan a la izquierda. El PSOE es la opción preferida. En contraste, el PP arrasa entre los venezolanos.
El voto de los nacionalizados puede ser crucial en las próximas elecciones autonómicas y generales. La movilización de estos votantes puede definir el resultado de estas competiciones electorales.
En estos últimos años, España ha experimentado una serie de oleadas intensas de nacionalizaciones, especialmente hacia personas originarias de Latinoamérica y Marruecos. En 2024 se superó el récord con 252.476 personas nacionalizadas: un 5,1% más que en el año anterior, y un 22,6% comparado con 2014.
La nacionalización es un proceso largo que requiere de al menos diez años de residencia legal en el país, salvo excepciones como ser refugiado o estar casado con un ciudadano español. La mayoría de los nacionalizados españoles son originarios de Latinoamérica y Marruecos.
Los principales núcleos de recepción de esos inmigrantes son las grandes comunidades autónomas: Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Andalucía. Baleares es el que en proporción gana. Eso hace crucial el papel del voto migrante nacionalizado especialmente en unas generales.
Se estima que solo 2,6 millones de personas pueden ejercer ese derecho a votar, lo que equivale a algo menos de medio millón de los resultados de Vox o Sumar en la última cita electoral de 2023. Un millón más de los votos que logró Isabel Díaz Ayuso en las últimas madrileñas.
El 7% del censo electoral total se trata de nacionalizados, lo que puede ser crucial en unas generales si hay movilización, algo que no siempre va en paralelo con la adquisición de la nacionalidad.
La procedencia de estos votantes nacionalizados es diversa. En el caso de los nacionalizados españoles, que sí pueden participar en todas las votaciones, el predominio es latinoamericano. Los marroquíes (17%) son los extranjeros nacionalizados con más peso. Le siguen venezolanos (14%). Luego colombianos (11%), hondureños (6%), ecuatorianos y peruanos (4%).
Hay una tendencia de apoyo a partidos progresistas entre los votantes nacionalizados, especialmente hacia el PSOE y el PP. Sin embargo, hay una brecha significativa con los nativos españoles, que tienden a apoyar más al PSOE.
En cuanto a la procedencia de estos votantes, Opina 360 cita que un 44,9% de los marroquíes nacionalizados apoyan a la izquierda. El PSOE es la opción preferida. En contraste, el PP arrasa entre los venezolanos.
El voto de los nacionalizados puede ser crucial en las próximas elecciones autonómicas y generales. La movilización de estos votantes puede definir el resultado de estas competiciones electorales.