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"La sarna del desamparo: el padre de Chenoa enfrenta su situación crítica"
José Carlos Corradini, padre biológico de la modelo y cantante Chenoa, ha desencadenado una tormenta en las redes sociales después de revelar que ha contraído la sarna en un centro geriátrico donde vive desde hace dos meses. Según su propia voz, el hombre se encuentra "sumido en la más absoluta pobreza" y agrega que su estado de salud es "más o menos bueno".
En una entrevista reciente con La Razón, Corradini reveló que su situación no solo afecta a él sino a quienes lo rodean. Después de años de desavenencias con Chenoa, ahora el hombre busca desenmascarar a su hija, quien siempre ha mantenido una imagen pública de niña buena y feliz. "Ya no pido dinero a mi hija", asegura Corradini, aunque afirma que nunca recibió dinero de ella y que no lo requeriría en caso de poderlo.
La situación es incómoda para el padre, quien se siente "sumido" y "que camino por las paredes". Su estado es comparable al de otros residentes del centro, donde la pobreza y los problemas físicos, económicos y mentales son la norma. Corradini no mantiene un tono optimista, afirmando que si todos estuvieran bien, "no habríamos acabado aquí".
José Carlos Corradini, padre biológico de la modelo y cantante Chenoa, ha desencadenado una tormenta en las redes sociales después de revelar que ha contraído la sarna en un centro geriátrico donde vive desde hace dos meses. Según su propia voz, el hombre se encuentra "sumido en la más absoluta pobreza" y agrega que su estado de salud es "más o menos bueno".
En una entrevista reciente con La Razón, Corradini reveló que su situación no solo afecta a él sino a quienes lo rodean. Después de años de desavenencias con Chenoa, ahora el hombre busca desenmascarar a su hija, quien siempre ha mantenido una imagen pública de niña buena y feliz. "Ya no pido dinero a mi hija", asegura Corradini, aunque afirma que nunca recibió dinero de ella y que no lo requeriría en caso de poderlo.
La situación es incómoda para el padre, quien se siente "sumido" y "que camino por las paredes". Su estado es comparable al de otros residentes del centro, donde la pobreza y los problemas físicos, económicos y mentales son la norma. Corradini no mantiene un tono optimista, afirmando que si todos estuvieran bien, "no habríamos acabado aquí".