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"El mal no se puede ver, solo se siente"
En la última película de Juanma Bajo Ulloa, "El mal", el director español nos presenta un mundo hostil y desorientador que nos hace cuestionar lo que es el bien y el mal. La peligrosamente contradictoria narrativa nos lleva a un universo gótico e irreal, donde la suciedad y la posindustrialidad se entrelazan en una danza macabra.
La historia sigue al encuentro entre una autora, Belén Fabra, que busca el éxito, y una mujer que mata sin turbarse, con una naturalidad que nos hace reflexionar sobre nuestra propia mortalidad. La actriz Natalia Tena es perfecta como la primera, mientras que Belén Fabra se ve atrapada en un papel que no le encaja.
La película es una experiencia única, donde nada tiene sentido y todo se antoja perfectamente en su lugar. El guion es vorazmente contradictorio y nos lleva a momentos de terror y comedia, sin que podamos resistirnos al impacto. La duración del filme es larga, 129 minutos, pero no parece suficiente para capturar toda la complejidad de la narrativa.
La pregunta que se hace en la película es si el mal existe o si es solo una privación del bien. Sin embargo, Bajo Ulloa no busca responder a esta pregunta, sino que nos presenta un universo donde todo es posible y nada tiene sentido. La resultante sensación de asombro y terror mantiene al espectador en vilo.
"El mal" es una película que sorprende y desazona al mismo tiempo. Es irrenunciable y salvajemente pretenciosa, pero también es una obra maestra del cine español actual. En su fascinante extrañeza, mantiene a la película a salvo del juicio mesurado.
En la última película de Juanma Bajo Ulloa, "El mal", el director español nos presenta un mundo hostil y desorientador que nos hace cuestionar lo que es el bien y el mal. La peligrosamente contradictoria narrativa nos lleva a un universo gótico e irreal, donde la suciedad y la posindustrialidad se entrelazan en una danza macabra.
La historia sigue al encuentro entre una autora, Belén Fabra, que busca el éxito, y una mujer que mata sin turbarse, con una naturalidad que nos hace reflexionar sobre nuestra propia mortalidad. La actriz Natalia Tena es perfecta como la primera, mientras que Belén Fabra se ve atrapada en un papel que no le encaja.
La película es una experiencia única, donde nada tiene sentido y todo se antoja perfectamente en su lugar. El guion es vorazmente contradictorio y nos lleva a momentos de terror y comedia, sin que podamos resistirnos al impacto. La duración del filme es larga, 129 minutos, pero no parece suficiente para capturar toda la complejidad de la narrativa.
La pregunta que se hace en la película es si el mal existe o si es solo una privación del bien. Sin embargo, Bajo Ulloa no busca responder a esta pregunta, sino que nos presenta un universo donde todo es posible y nada tiene sentido. La resultante sensación de asombro y terror mantiene al espectador en vilo.
"El mal" es una película que sorprende y desazona al mismo tiempo. Es irrenunciable y salvajemente pretenciosa, pero también es una obra maestra del cine español actual. En su fascinante extrañeza, mantiene a la película a salvo del juicio mesurado.