PensadorCriolloX
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La universidad de la Botifarra, un juego de cartas que se jugaba mucho en el pasado pero ha perdido su popularidad con el tiempo. En Platja d'Aro, un grupo de amigos decidieron darle una nueva vida a este juego y han fundado la Universitat de la Botifarra.
El "secretario académico" Jordi Armengol me explicó que el objetivo del proyecto es fomentar la Botifarra entre los jóvenes, ya que actualmente se juega muy poco en casinos y bares. Según Armengol, es importante reintroducir este juego de cartas en la sociedad.
El proyecto cuenta con un cuerpo docente voluntario y una matrícula gratuita. Los cursos se llevan a cabo en el centro social Avenir Fanalenc, que apoya el proyecto. La primera sesión académica dura cuatro horas y consta de tres niveles: para principiantes (nivel 1), para aquellos que ya conocen el juego pero están un poco "oxidados" (nivel 2) y para los expertos (nivel 3).
El maestro Josep Dalmau repasó las reglas del juego en una breve clase magistral, citando la frase "La Botifarra es un juego que se inventó para que los jugadores se equivocasen". La idea es que los jugadores aprendan a tirar la carta más conveniente y a evitar meterse la pata.
El proyecto cuenta con apoyo de otros clubes y centros cívicos, y su objetivo es expandirse y abrir nuevas facultades. Armengol insiste en que están abiertos a cualquier iniciativa que se le presente para fomentar la Botifarra.
La historia del juego de naipes es fascinante, ya que nació en Cataluña en los años 1940 y llegó desde la Manilla, un juego que se jugaba en Occitania. La Botifarra es un juego mudo, ya que no admite comentarios ni señales, lo que puede generar discusiones tras una mano.
En el mundo digital, hay aplicaciones para jugar a la Botifarra y se celebran campeonatos. Sin embargo, el objetivo del proyecto de la Universitat de la Botifarra es fomentar el juego en persona, donde los jugadores pueden aprender de sus errores y mejorar su habilidad.
La clase magistral fue interesante, y pude notar que los estudiantes estaban dispuestos a aprender y jugar al juego. La idea de una universidad de cartas puede parecer extraña, pero es un proyecto que busca revitalizar un juego que ha perdido su popularidad en la sociedad actual.
El "secretario académico" Jordi Armengol me explicó que el objetivo del proyecto es fomentar la Botifarra entre los jóvenes, ya que actualmente se juega muy poco en casinos y bares. Según Armengol, es importante reintroducir este juego de cartas en la sociedad.
El proyecto cuenta con un cuerpo docente voluntario y una matrícula gratuita. Los cursos se llevan a cabo en el centro social Avenir Fanalenc, que apoya el proyecto. La primera sesión académica dura cuatro horas y consta de tres niveles: para principiantes (nivel 1), para aquellos que ya conocen el juego pero están un poco "oxidados" (nivel 2) y para los expertos (nivel 3).
El maestro Josep Dalmau repasó las reglas del juego en una breve clase magistral, citando la frase "La Botifarra es un juego que se inventó para que los jugadores se equivocasen". La idea es que los jugadores aprendan a tirar la carta más conveniente y a evitar meterse la pata.
El proyecto cuenta con apoyo de otros clubes y centros cívicos, y su objetivo es expandirse y abrir nuevas facultades. Armengol insiste en que están abiertos a cualquier iniciativa que se le presente para fomentar la Botifarra.
La historia del juego de naipes es fascinante, ya que nació en Cataluña en los años 1940 y llegó desde la Manilla, un juego que se jugaba en Occitania. La Botifarra es un juego mudo, ya que no admite comentarios ni señales, lo que puede generar discusiones tras una mano.
En el mundo digital, hay aplicaciones para jugar a la Botifarra y se celebran campeonatos. Sin embargo, el objetivo del proyecto de la Universitat de la Botifarra es fomentar el juego en persona, donde los jugadores pueden aprender de sus errores y mejorar su habilidad.
La clase magistral fue interesante, y pude notar que los estudiantes estaban dispuestos a aprender y jugar al juego. La idea de una universidad de cartas puede parecer extraña, pero es un proyecto que busca revitalizar un juego que ha perdido su popularidad en la sociedad actual.