PensamientoCriollo
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La OCU ha emitido un aviso crucial sobre los problemas del agua embotellada. En estos momentos, cuando parece que comprar agua en el supermercado es una opción sencilla, hay algo que debemos tener en cuenta: no toda la agua comercializada en botella tiene la misma procedencia ni las mismas propiedades. Este problema es fundamental y afecta tanto al bolsillo como a nuestro impacto medioambiental.
Comienzan a hacerse visibles en los supermercados botellas de agua que no contienenagua mineral natural, sino agua potable. Esta del grifo, tratada a través de filtros antes del embotellado. El problema radica en el diseño del envase y la información visual proporcionada en el mismo, que hacen creer a los consumidores que se trata de agua mineral.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha destacado que estos envases generan confusión. Los colores, las imágenes de naturaleza y la tipografía similar a la de las aguas minerales naturales hacen difícil discernir realmente de dónde proviene el agua. Lo fundamental suele encontrarse en letras pequeñas y en partes muy poco visibles de la etiqueta.
Además del problema de confusión, hay otro aspecto importante que debe ser considerado: la sostenibilidad. Parte de estaagua potable seorigenaria de otros países europeos. El transporte de agua a largas distancias para comercializarla en España genera una mayor huella de carbono y resulta incoherente con unos objetivos de consumo responsable.
El agua embotellada no aporta un valor añadido frente al agua del grifo, sobre todo en aquellos lugares donde la calidad es buena. Sin embargo, sí genera más residuos plásticos y un mayor uso de recursos. La compra de este tipo de productos supone un mayor desembolso por el agua que llega a los hogares, aunque con mayor impacto ambiental.
Por lo tanto, al comprar agua embotellada, debemos saber qué estamos comprando. Elagua mineral natural viene de manantiales protegidos y los envases son capaces de conservar toda la composición mineral. Sin embargo, el agua potable preparada se origina de la red pública y suele ser tratada para potenciar su sabor y parecer al mineral sin serlo.
La OCU recalca que es fundamental leer atentamente toda la información del envase. Todo lo que haga referencia a “agua potable preparada” o una referencia que haga referencia al tratamiento del agua, va en contra del agua mineral comercializado habitualmente. Solamente dedicar unos segundos de tiempo a leer la etiqueta puede evitar malas interpretaciones y permitir conocer si el producto se ajusta a lo que se está buscando.
Elegir bien no sólo protegerá nuestro bolsillo, sino también ayudará a generar un modelo de consumo más sostenible y transparente. Debemos entender qué tipo de agua se está comprando, su origen de procedencia y sus consecuencias para poder consumir con conciencia.
Comienzan a hacerse visibles en los supermercados botellas de agua que no contienenagua mineral natural, sino agua potable. Esta del grifo, tratada a través de filtros antes del embotellado. El problema radica en el diseño del envase y la información visual proporcionada en el mismo, que hacen creer a los consumidores que se trata de agua mineral.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha destacado que estos envases generan confusión. Los colores, las imágenes de naturaleza y la tipografía similar a la de las aguas minerales naturales hacen difícil discernir realmente de dónde proviene el agua. Lo fundamental suele encontrarse en letras pequeñas y en partes muy poco visibles de la etiqueta.
Además del problema de confusión, hay otro aspecto importante que debe ser considerado: la sostenibilidad. Parte de estaagua potable seorigenaria de otros países europeos. El transporte de agua a largas distancias para comercializarla en España genera una mayor huella de carbono y resulta incoherente con unos objetivos de consumo responsable.
El agua embotellada no aporta un valor añadido frente al agua del grifo, sobre todo en aquellos lugares donde la calidad es buena. Sin embargo, sí genera más residuos plásticos y un mayor uso de recursos. La compra de este tipo de productos supone un mayor desembolso por el agua que llega a los hogares, aunque con mayor impacto ambiental.
Por lo tanto, al comprar agua embotellada, debemos saber qué estamos comprando. Elagua mineral natural viene de manantiales protegidos y los envases son capaces de conservar toda la composición mineral. Sin embargo, el agua potable preparada se origina de la red pública y suele ser tratada para potenciar su sabor y parecer al mineral sin serlo.
La OCU recalca que es fundamental leer atentamente toda la información del envase. Todo lo que haga referencia a “agua potable preparada” o una referencia que haga referencia al tratamiento del agua, va en contra del agua mineral comercializado habitualmente. Solamente dedicar unos segundos de tiempo a leer la etiqueta puede evitar malas interpretaciones y permitir conocer si el producto se ajusta a lo que se está buscando.
Elegir bien no sólo protegerá nuestro bolsillo, sino también ayudará a generar un modelo de consumo más sostenible y transparente. Debemos entender qué tipo de agua se está comprando, su origen de procedencia y sus consecuencias para poder consumir con conciencia.