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Un hackeo coordinado desafía al régimen iraní con transmisión pirateada de canales televisivos
Las autoridades iraníes confirmaron ayer una filtración de seguridad que afectó las señales de transmisión de su canal de televisión estatal IRIB en varias regiones del país. Según la misma, se produjo un interrupción temporal el domingo por la tarde, aunque aseguraron que el problema fue resuelto de inmediato.
Sin embargo, según distintos medios opositores y plataformas, parece haberse tratado de una acción coordinada con mayor alcance. Según informes difundidos por canales anti-régimen, activistas contrarios a la República Islámica habrían hackeado el satélite Badr, lo que les permitió acceder a los canales estatales y emitir un vídeo con un mensaje del príncipe heredero Reza Pahlavi en el exilio, llamando a los iraníes a mantener las protestas contra la teocracia.
La transmisión pirateada mostró posteriormente un pronunciamiento de Pahlavi, donde reiteró su llamamiento a intensificar las protestas y se dirigió directamente a las fuerzas de seguridad. El líder opositor instó al Ejército y a las fuerzas de seguridad a ponerse del lado de los manifestantes y desobedecer órdenes del régimen: “Se supone que son el ejército del pueblo, no el ejército de Jamenei”, afirmó.
El sabotaje se produjo en un contexto de alta tensión por el auge de las protestas en Irán. Las movilizaciones, que comenzaron el 28 de diciembre por la caída del rial y que pronto se tornaron en clamor pidiendo el fin de la República Islámica, continúan vivas con subidas de precios de productos básicos, personas que no llegan a fin de mes y unas políticas económicas que no convencen a la población.
La represión estatal ha causado “varios miles de muertos” y 19.000 detenidos según la ONG opositora Iran Human Rights. Teherán atribuye los disturbios a Estados Unidos e Israel, calificándolos de “disturbios” y “actos terroristas”.
Las autoridades iraníes confirmaron ayer una filtración de seguridad que afectó las señales de transmisión de su canal de televisión estatal IRIB en varias regiones del país. Según la misma, se produjo un interrupción temporal el domingo por la tarde, aunque aseguraron que el problema fue resuelto de inmediato.
Sin embargo, según distintos medios opositores y plataformas, parece haberse tratado de una acción coordinada con mayor alcance. Según informes difundidos por canales anti-régimen, activistas contrarios a la República Islámica habrían hackeado el satélite Badr, lo que les permitió acceder a los canales estatales y emitir un vídeo con un mensaje del príncipe heredero Reza Pahlavi en el exilio, llamando a los iraníes a mantener las protestas contra la teocracia.
La transmisión pirateada mostró posteriormente un pronunciamiento de Pahlavi, donde reiteró su llamamiento a intensificar las protestas y se dirigió directamente a las fuerzas de seguridad. El líder opositor instó al Ejército y a las fuerzas de seguridad a ponerse del lado de los manifestantes y desobedecer órdenes del régimen: “Se supone que son el ejército del pueblo, no el ejército de Jamenei”, afirmó.
El sabotaje se produjo en un contexto de alta tensión por el auge de las protestas en Irán. Las movilizaciones, que comenzaron el 28 de diciembre por la caída del rial y que pronto se tornaron en clamor pidiendo el fin de la República Islámica, continúan vivas con subidas de precios de productos básicos, personas que no llegan a fin de mes y unas políticas económicas que no convencen a la población.
La represión estatal ha causado “varios miles de muertos” y 19.000 detenidos según la ONG opositora Iran Human Rights. Teherán atribuye los disturbios a Estados Unidos e Israel, calificándolos de “disturbios” y “actos terroristas”.