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El gobierno activa la contratación masiva de técnicos para pilotar el cierre de las centrales nucleares españolas. En respuesta a una petición del sector eléctrico, el Ministerio para la Transición Ecológica ha aprobado un plan de transformación que busca prepararse para todos los trabajos relacionados con el desmantelamiento y la gestión de residuos radiactivos.
En esta etapa inicial del proceso, el grupo estatal Enresa, encargado de realizar estas tareas, ha puesto en marcha un proceso de contratación sostenido durante los próximos años para redimensionar su plantilla a todas las actividades previstas. Según datos internos de la compañía, el objetivo es duplicar el tamaño de su plantilla actual y alcanzar unos 750 empleados.
Esto se debe en parte al planteamiento del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), que establece el cierre escalonado de todas las centrales nucleares españolas desde 2027 hasta 2035, con la construcción de siete almacenes y un cementerio definitivo para depositar los residuos. Sin embargo, las fechas pueden variar según se produzcan más solicitudes de ampliación de vida en algunas centrales.
Para llevar a cabo este plan, Enresa ha contratado cientos de técnicos para pilotar el proceso de desmantelamiento y gestión de residuos. A medida que avanza el proceso, el grupo estatal prevé incorporar muchos más empleados, con un total de alrededor de 90 nuevos trabajadores en tres años.
El objetivo de duplicar la plantilla actual es asegurarse de poder atender todas las actividades relacionadas con el PGRR. Sin embargo, el calendario de cierres propuesto y la petición del sector eléctrico para posponer el cierre de algunas centrales han introducido un elemento de incertidumbre en este proceso.
Si se aplaza el cierre de Almaraz I en 2027, se cree que esto desatará un "efecto dominó" y reordena la fecha de cierres de otras centrales nucleares. Los dos reactores Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia) habrían de ser aplazados, lo que se traduciría en una mayor seguridad en el proceso de desmantelamiento.
En esta etapa inicial del proceso, el grupo estatal Enresa, encargado de realizar estas tareas, ha puesto en marcha un proceso de contratación sostenido durante los próximos años para redimensionar su plantilla a todas las actividades previstas. Según datos internos de la compañía, el objetivo es duplicar el tamaño de su plantilla actual y alcanzar unos 750 empleados.
Esto se debe en parte al planteamiento del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), que establece el cierre escalonado de todas las centrales nucleares españolas desde 2027 hasta 2035, con la construcción de siete almacenes y un cementerio definitivo para depositar los residuos. Sin embargo, las fechas pueden variar según se produzcan más solicitudes de ampliación de vida en algunas centrales.
Para llevar a cabo este plan, Enresa ha contratado cientos de técnicos para pilotar el proceso de desmantelamiento y gestión de residuos. A medida que avanza el proceso, el grupo estatal prevé incorporar muchos más empleados, con un total de alrededor de 90 nuevos trabajadores en tres años.
El objetivo de duplicar la plantilla actual es asegurarse de poder atender todas las actividades relacionadas con el PGRR. Sin embargo, el calendario de cierres propuesto y la petición del sector eléctrico para posponer el cierre de algunas centrales han introducido un elemento de incertidumbre en este proceso.
Si se aplaza el cierre de Almaraz I en 2027, se cree que esto desatará un "efecto dominó" y reordena la fecha de cierres de otras centrales nucleares. Los dos reactores Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia) habrían de ser aplazados, lo que se traduciría en una mayor seguridad en el proceso de desmantelamiento.