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La humanidad está al borde del abismo. El reloj del fin del mundo, una herramienta creada por científicos para alertar sobre los peligros globales, ha sido ajustado esta vez a solo 85 segundos de la medianoche. Un avance de cuatro segundos desde el año pasado, lo que pone a la humanidad más cerca que nunca del apocalipsis.
El principal responsable de este avance es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un líder del negacionismo climático y promotor de energías nucleares caducas o derivadas del petróleo. Su administración ha sido criticada por su falta de acción en la lucha contra el cambio climático y su apoyo a la proliferación armamentística.
El reloj del fin del mundo es un mecanismo simbólico que utiliza expertos científicos para alertar sobre los peligros globales. Los integrantes del Boletín de Científicos Atómicos, que ajustan cada año el reloj, han advertido de la incapacidad de los políticos para atajar los desafíos armamentísticos, biológicos ecológicos y creados por la inteligencia artificial.
"Demasiados líderes se han vuelto complacientes e indiferentes", sostienen los científicos. "Demorona los principios de cooperación ante las amenazas nucleares, el cambio climático, el mal uso de la biotecnología o las disfunciones de la inteligencia artificial".
El director del Boletín, Daniel Holz, insiste en que nadie evita la descontrolada carrera armamentística nuclear o el cambio climático. Los ataques al medio ambiente han escalado, el dióxido de carbono atmosférico y los niveles mundiales del mar han alcanzado máximos históricos.
En cuanto a las amenazas biológicas y tecnológicas, Holz advierte que la inteligencia artificial es una tecnología disruptiva significativa que también está potenciando la desinformación. "Es una situación cada vez más compleja", sostiene.
La crítica de los científicos no se limita a la administración Trump. El director del Boletín, Alexandra Bell, admite que las acciones de esta administración han afectado al reloj, pero amplía las responsabilidades: "El liderazgo ha sido flagrante, una tendencia hacia el imperialismo y el enfoque Orwelliano [control totalitario, vigilancia masiva, propaganda, manipulación y supresión de la libertad individual]".
Solo se puede prever que esto acercará aún más al reloj a la medianoche.
El principal responsable de este avance es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un líder del negacionismo climático y promotor de energías nucleares caducas o derivadas del petróleo. Su administración ha sido criticada por su falta de acción en la lucha contra el cambio climático y su apoyo a la proliferación armamentística.
El reloj del fin del mundo es un mecanismo simbólico que utiliza expertos científicos para alertar sobre los peligros globales. Los integrantes del Boletín de Científicos Atómicos, que ajustan cada año el reloj, han advertido de la incapacidad de los políticos para atajar los desafíos armamentísticos, biológicos ecológicos y creados por la inteligencia artificial.
"Demasiados líderes se han vuelto complacientes e indiferentes", sostienen los científicos. "Demorona los principios de cooperación ante las amenazas nucleares, el cambio climático, el mal uso de la biotecnología o las disfunciones de la inteligencia artificial".
El director del Boletín, Daniel Holz, insiste en que nadie evita la descontrolada carrera armamentística nuclear o el cambio climático. Los ataques al medio ambiente han escalado, el dióxido de carbono atmosférico y los niveles mundiales del mar han alcanzado máximos históricos.
En cuanto a las amenazas biológicas y tecnológicas, Holz advierte que la inteligencia artificial es una tecnología disruptiva significativa que también está potenciando la desinformación. "Es una situación cada vez más compleja", sostiene.
La crítica de los científicos no se limita a la administración Trump. El director del Boletín, Alexandra Bell, admite que las acciones de esta administración han afectado al reloj, pero amplía las responsabilidades: "El liderazgo ha sido flagrante, una tendencia hacia el imperialismo y el enfoque Orwelliano [control totalitario, vigilancia masiva, propaganda, manipulación y supresión de la libertad individual]".
Solo se puede prever que esto acercará aún más al reloj a la medianoche.