CharlaContinente
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El fascismo de los antifascistas: una ironía neta.
La Guerra Civil española, un capítulo oscuro de la historia reciente, sigue siendo un tema polémico y controvertido. La última aparición de los hermanos Olivares en TVE fue una llamada a la reflexión sobre el pasado, pero la decisión de cancelar las jornadas organizadas por Reverte y Vigorra ha abierto un debate más enconado.
El escritor David Uclés, conocido por sus críticas sociales y políticas, había anunciado su ausencia en el evento, citando a José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros entre los ponentes. Sin embargo, muchos han interpretado este acto como una forma de "fascismo de los antifascistas", es decir, la tendencia a convertir al adversario en enemigo y justificar las acciones negativas por el fin que se pretende lograr.
La ironía de esta situación radica en que Uclés, quien denuncia la injusticia y la censura, ha elegido un enfoque muy similar. Al rechazar compartir cartel con Aznar e Espinosa de los Monteros, Uclés está imponiendo su propia visión del mundo, sin permitir el diálogo ni el debate.
La historiadora Zira Box escribió recientemente que "el diálogo que perdimos todos" es un recordatorio constante de la importancia de la discusión abierta y respetuosa. En lugar de eso, Uclés ha elegido una postura de "victoria o muerte", donde el fin justifica los medios.
Es hora de reflexionar sobre este tipo de comportamiento y recordar que la política no se juega con palancas de control, sino que requiere diálogo y compromiso. La guerra contra la censura debe ser una lucha por la libertad de expresión, no por la imposición de una única visión del mundo.
La Guerra Civil española, un capítulo oscuro de la historia reciente, sigue siendo un tema polémico y controvertido. La última aparición de los hermanos Olivares en TVE fue una llamada a la reflexión sobre el pasado, pero la decisión de cancelar las jornadas organizadas por Reverte y Vigorra ha abierto un debate más enconado.
El escritor David Uclés, conocido por sus críticas sociales y políticas, había anunciado su ausencia en el evento, citando a José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros entre los ponentes. Sin embargo, muchos han interpretado este acto como una forma de "fascismo de los antifascistas", es decir, la tendencia a convertir al adversario en enemigo y justificar las acciones negativas por el fin que se pretende lograr.
La ironía de esta situación radica en que Uclés, quien denuncia la injusticia y la censura, ha elegido un enfoque muy similar. Al rechazar compartir cartel con Aznar e Espinosa de los Monteros, Uclés está imponiendo su propia visión del mundo, sin permitir el diálogo ni el debate.
La historiadora Zira Box escribió recientemente que "el diálogo que perdimos todos" es un recordatorio constante de la importancia de la discusión abierta y respetuosa. En lugar de eso, Uclés ha elegido una postura de "victoria o muerte", donde el fin justifica los medios.
Es hora de reflexionar sobre este tipo de comportamiento y recordar que la política no se juega con palancas de control, sino que requiere diálogo y compromiso. La guerra contra la censura debe ser una lucha por la libertad de expresión, no por la imposición de una única visión del mundo.