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El debate sobre juguetes sexistas es un tema candente en nuestras casas. ¿Cómo educar a nuestros hijos sin perpetuar estereotipos?
La Navidad es el momento perfecto para reflexionar sobre cómo queremos que crezcan nuestros hijos. Los catálogos y las anuncios de juguetes nos dicen qué deben ser los intereses de nuestras hijas y nuestros niños, pero ¿por qué no podemos dejarlos elegir ellos mismos? La psicóloga Laura Cerdán nos recuerda que "no tiene sentido prohibir un juguete porque creamos que es de niño o de niña". En realidad, los pequeños juegan para aprender, expresarse y relacionarse con el mundo.
Los padres se preocupan por evitar que sus hijos se burlen del otro sexo o perciban estereotipos. Pero ¿quién dice que son de ese sexo? ¿Por qué no podemos permitirles jugar con lo que les guste sin importar el género? Cerdán nos enseña que "los menores juegan porque es su manera natural de aprender, expresarse y relacionarse con el mundo".
La mayoría de las familias se mueven en un equilibrio imposible. Queremos que nuestros hijos sean distintos, creativos e iguales, pero no tanto como para que puedan sufrir burlas o rechazo. El miedo puede llevar a corregir elecciones que rompen el molde con frases como "eso no es para ti" o "en el colegio se van a reír". Estas palabras pueden transmitir la idea de que hay formas correctas e incorrectas de ser chico o chica.
Para Cerdán, lo importante es ofrecer regalos que no reproduzcan patrones. Es esencial pedirle a nuestros hijos qué les gustaría jugar con y proporcionarles juguetes sin importar el género. También podemos revisar los cuentos que leemos, las series y películas que vemos para asegurarnos de que sean inclusivos.
La educación infantil debe ser una oportunidad para que nuestros hijos experimenten diferentes roles sociales, desde el cuidado hasta la ingeniería. Los juguetes neutros permiten ensayar todas estas habilidades. ¿Qué bien es jugar con un coche si no hay niñas o niños en la escena? La comprensión del mundo es más rica y equitativa cuando todos participan.
En resumen, el debate sobre los juguetes sexistas es una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a ser felices y seguros. Debemos dejarlos elegir qué les guste jugar con sin importar el género. La igualdad comienza en casa y se refleja en la forma en que nos relacionamos con nuestros hijos.
La Navidad es el momento perfecto para reflexionar sobre cómo queremos que crezcan nuestros hijos. Los catálogos y las anuncios de juguetes nos dicen qué deben ser los intereses de nuestras hijas y nuestros niños, pero ¿por qué no podemos dejarlos elegir ellos mismos? La psicóloga Laura Cerdán nos recuerda que "no tiene sentido prohibir un juguete porque creamos que es de niño o de niña". En realidad, los pequeños juegan para aprender, expresarse y relacionarse con el mundo.
Los padres se preocupan por evitar que sus hijos se burlen del otro sexo o perciban estereotipos. Pero ¿quién dice que son de ese sexo? ¿Por qué no podemos permitirles jugar con lo que les guste sin importar el género? Cerdán nos enseña que "los menores juegan porque es su manera natural de aprender, expresarse y relacionarse con el mundo".
La mayoría de las familias se mueven en un equilibrio imposible. Queremos que nuestros hijos sean distintos, creativos e iguales, pero no tanto como para que puedan sufrir burlas o rechazo. El miedo puede llevar a corregir elecciones que rompen el molde con frases como "eso no es para ti" o "en el colegio se van a reír". Estas palabras pueden transmitir la idea de que hay formas correctas e incorrectas de ser chico o chica.
Para Cerdán, lo importante es ofrecer regalos que no reproduzcan patrones. Es esencial pedirle a nuestros hijos qué les gustaría jugar con y proporcionarles juguetes sin importar el género. También podemos revisar los cuentos que leemos, las series y películas que vemos para asegurarnos de que sean inclusivos.
La educación infantil debe ser una oportunidad para que nuestros hijos experimenten diferentes roles sociales, desde el cuidado hasta la ingeniería. Los juguetes neutros permiten ensayar todas estas habilidades. ¿Qué bien es jugar con un coche si no hay niñas o niños en la escena? La comprensión del mundo es más rica y equitativa cuando todos participan.
En resumen, el debate sobre los juguetes sexistas es una oportunidad para que nuestros hijos aprendan a ser felices y seguros. Debemos dejarlos elegir qué les guste jugar con sin importar el género. La igualdad comienza en casa y se refleja en la forma en que nos relacionamos con nuestros hijos.