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"El decano del ICAM revela el drama tras la nota polémica"
La Fiscalía Provincial de Madrid, encabezada por Pilar Rodríguez, se sintió como "un sándwich" cuando le preguntaron a Eugenio Ribón, decano del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), si tenía alguna duda sobre la autenticidad de un comunicado conjunto con la Fiscalía General del Estado. El documento, que desvelaba los correos intercambiados entre el abogado de Alberto González Amador y Julián Salto, fiscal de delitos económicos asignado a su causa, fue publicado por la Fiscalía el 14 de marzo de 2024.
Ribón dijo que, tras la filtración del comunicado, recibió multitud de llamadas y mensajes con "honda preocupación". En una reunión el día siguiente, García Ortiz le planteó emitir un comunicado conjunto para manifestar que existía un clima de comunicación cordial entre ambas instituciones. Sin embargo, Ribón se opuso, argumentando que la nota trascendía por su gravedad y que lo que esperaba era una investigación y depuración de responsabilidades.
García Ortiz le aclaró que el texto no había salido directamente de su departamento, pero Ribón dijo que "era difícil de creer" que la Fiscalía hubiera emitido algo así. En el encuentro, también asistieron Victoria Ortega, presidenta del ICAM en ese momento, y otros miembros del equipo de la FGE.
El decano ha insistido en que el Colegio centró su actuación exclusivamente en la nota de prensa emitida por la Fiscalía, no en las informaciones publicadas por los medios. Sin embargo, se le preguntó si había alguna filtración adicional del correo del 2 de febrero que hubiera influido en su decisión.
Ribón ha defendido el papel del ICAM como meramente informativo y no como acusador popular. Según él, el ejercicio de la acción penal es de carácter evolutivo y el Colegio solo pone en conocimiento de un órgano instructor una posible comisión de un hecho delictivo.
La Fiscalía le ha preguntado si, a pesar que el Tribunal Supremo no consideró punible la nota de prensa y no admitió la exposición del instructor del TSJ, el ICAM se hubiera replanteado el ejercicio de la acción penal. Ribón ha sostenido que el papel del Colegio es meramente informativo y que llegan a donde están sentados en ese momento.
La Fiscalía Provincial de Madrid, encabezada por Pilar Rodríguez, se sintió como "un sándwich" cuando le preguntaron a Eugenio Ribón, decano del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), si tenía alguna duda sobre la autenticidad de un comunicado conjunto con la Fiscalía General del Estado. El documento, que desvelaba los correos intercambiados entre el abogado de Alberto González Amador y Julián Salto, fiscal de delitos económicos asignado a su causa, fue publicado por la Fiscalía el 14 de marzo de 2024.
Ribón dijo que, tras la filtración del comunicado, recibió multitud de llamadas y mensajes con "honda preocupación". En una reunión el día siguiente, García Ortiz le planteó emitir un comunicado conjunto para manifestar que existía un clima de comunicación cordial entre ambas instituciones. Sin embargo, Ribón se opuso, argumentando que la nota trascendía por su gravedad y que lo que esperaba era una investigación y depuración de responsabilidades.
García Ortiz le aclaró que el texto no había salido directamente de su departamento, pero Ribón dijo que "era difícil de creer" que la Fiscalía hubiera emitido algo así. En el encuentro, también asistieron Victoria Ortega, presidenta del ICAM en ese momento, y otros miembros del equipo de la FGE.
El decano ha insistido en que el Colegio centró su actuación exclusivamente en la nota de prensa emitida por la Fiscalía, no en las informaciones publicadas por los medios. Sin embargo, se le preguntó si había alguna filtración adicional del correo del 2 de febrero que hubiera influido en su decisión.
Ribón ha defendido el papel del ICAM como meramente informativo y no como acusador popular. Según él, el ejercicio de la acción penal es de carácter evolutivo y el Colegio solo pone en conocimiento de un órgano instructor una posible comisión de un hecho delictivo.
La Fiscalía le ha preguntado si, a pesar que el Tribunal Supremo no consideró punible la nota de prensa y no admitió la exposición del instructor del TSJ, el ICAM se hubiera replanteado el ejercicio de la acción penal. Ribón ha sostenido que el papel del Colegio es meramente informativo y que llegan a donde están sentados en ese momento.