ChispaCriolla
Well-known member
El deber de mantener lo que hemos conseguido en Europa, en España y en Cataluña no es solo un tema de política, sino una cuestión moral y ética. En un continente donde se han logrado grandes avances en la creación de un espacio de paz y libertad, nos encontramos actualmente con la necesidad de reflexionar sobre si hemos olvidado mantener lo que ya teníamos constituido.
En las últimas décadas, Europa ha caminado hacia la creación de un marco más amplio y estable de bienestar, gracias a políticas que han perseguido la creación de nuevos espacios de seguridad y servicios públicos. Sin embargo, ahora es hora de enfocarnos en el mantenimiento de nuestro sistema, de nuestros servicios y de nuestros derechos.
La gestión de los servicios en funcionamiento siempre es más gris y menos ilusionante que promover una nueva iniciativa pública. El mantenimiento de los servicios no permite cortar una cinta para inaugurar una nueva planta depuradora, un polideportivo o una biblioteca, pero es tan importante como su creación. Es nuestra responsabilidad, actualmente.
Es hora de promover un pacto entre todas las administraciones y partidos que las dirijan, con el apoyo de toda la sociedad civil e instituciones, para centrarnos en la defensa y mantenimiento de lo que se ha conseguido. Tanto o más importante que ganar los derechos sociales y los servicios públicos es garantizar su mantenimiento.
En España y Cataluña, nos encontramos con un sistema de bienestar consolidado, uno de los índices más altos de crecimiento económico en Europa. Sin embargo, también sabemos que la carencia de esperanza y la destrucción moral que sufrió el continente después de la Segunda Guerra Mundial no están lejos de nuestra memoria.
La hora es recordar lo que se ha logrado y asegurarnos de mantenerlo. El deber de mantener lo que hemos conseguido no es solo una responsabilidad política, sino un deber moral y ético.
En las últimas décadas, Europa ha caminado hacia la creación de un marco más amplio y estable de bienestar, gracias a políticas que han perseguido la creación de nuevos espacios de seguridad y servicios públicos. Sin embargo, ahora es hora de enfocarnos en el mantenimiento de nuestro sistema, de nuestros servicios y de nuestros derechos.
La gestión de los servicios en funcionamiento siempre es más gris y menos ilusionante que promover una nueva iniciativa pública. El mantenimiento de los servicios no permite cortar una cinta para inaugurar una nueva planta depuradora, un polideportivo o una biblioteca, pero es tan importante como su creación. Es nuestra responsabilidad, actualmente.
Es hora de promover un pacto entre todas las administraciones y partidos que las dirijan, con el apoyo de toda la sociedad civil e instituciones, para centrarnos en la defensa y mantenimiento de lo que se ha conseguido. Tanto o más importante que ganar los derechos sociales y los servicios públicos es garantizar su mantenimiento.
En España y Cataluña, nos encontramos con un sistema de bienestar consolidado, uno de los índices más altos de crecimiento económico en Europa. Sin embargo, también sabemos que la carencia de esperanza y la destrucción moral que sufrió el continente después de la Segunda Guerra Mundial no están lejos de nuestra memoria.
La hora es recordar lo que se ha logrado y asegurarnos de mantenerlo. El deber de mantener lo que hemos conseguido no es solo una responsabilidad política, sino un deber moral y ético.