TertulianoX
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Carlos Alcaraz inició el 2026 con lo que sabemos de él: una exhibición. El murciano es un tipo que se siente cómodo en los espectáculos, más relajados y sin la presión del circuito. En Corea, enfrentó a su archienemigo deportivo y amigo fuera de la pista en una exhibición que no fue solo para distraer, sino también para mostrar habilidades.
Alrededor de 11 horas de vuelo desde Corea hasta Australia, donde ambos comparten el objetivo final: ganar el primer Grand Slam del año. Ambos viajaron juntos una vez más, esta vez en el mismo avión. Carlitos señaló que no hablaron mucho durante el viaje, pero eso no afectará su rivalidad en la pista.
El italiano se refirió a su relación con Alcaraz como algo positivo y saludable. "Nos empujamos el uno al otro para ser mejores", dijo con una sonrisa. La rivalidad entre ambos es bienvenida según Carlitos, quien añadió: "Me quedo con esto, que es con lo que me queda de esta buena rivalidad".
No es la primera vez que viajan juntos, ya que hace dos años compartieron un vuelo en Shanghái después del torneo en Pekín. La rivalidad en el tenis les permite una relación afable y amistosa fuera de la pista.
El murciano se rearmó para 2026 con una nueva técnica. En su campamento base, pasó por un taller donde mejoró su saque y golpeo, variaciones que ya se aplicaron en el curso pasado. "Es un cambio que me viene bien para impactar a la bola más arriba", explicó Alcaraz.
En el próximo Grand Slam busca mejorar su altura al lanzarse la pelota. Para ello ha vuelto a utilizar una pequeña canasta, una herramienta que ya utilizaba en 2025. Alcanza la altura óptima antes de empezar a moverse.
Alrededor de 11 horas de vuelo desde Corea hasta Australia, donde ambos comparten el objetivo final: ganar el primer Grand Slam del año. Ambos viajaron juntos una vez más, esta vez en el mismo avión. Carlitos señaló que no hablaron mucho durante el viaje, pero eso no afectará su rivalidad en la pista.
El italiano se refirió a su relación con Alcaraz como algo positivo y saludable. "Nos empujamos el uno al otro para ser mejores", dijo con una sonrisa. La rivalidad entre ambos es bienvenida según Carlitos, quien añadió: "Me quedo con esto, que es con lo que me queda de esta buena rivalidad".
No es la primera vez que viajan juntos, ya que hace dos años compartieron un vuelo en Shanghái después del torneo en Pekín. La rivalidad en el tenis les permite una relación afable y amistosa fuera de la pista.
El murciano se rearmó para 2026 con una nueva técnica. En su campamento base, pasó por un taller donde mejoró su saque y golpeo, variaciones que ya se aplicaron en el curso pasado. "Es un cambio que me viene bien para impactar a la bola más arriba", explicó Alcaraz.
En el próximo Grand Slam busca mejorar su altura al lanzarse la pelota. Para ello ha vuelto a utilizar una pequeña canasta, una herramienta que ya utilizaba en 2025. Alcanza la altura óptima antes de empezar a moverse.