CulturaCriolla
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Un árbitro de alto nivel como Juan Martínez Munuera, conocido por sus actuaciones precisas y imparciales en el campo, resultó ser perfectamente capaz de cometer un error tan grave como señalar una infracción que no existía. En la última entrega del programa semanal "Tiempo de Revisión" del Comité Técnico de Árbitros (CTA), se abrió el cansancio y la falta de profundidad en las explicaciones de este colegiado, que no dudó en sacar los colores a Martínez Munuera al recordársela una regla básica del fútbol.
La jugada en cuestión, en la que el portero del Real Oviedo, Aaron Escandell, fue amarillado por una protesta, resultó ser un ejemplo perfecto de cómo una regla tan elemental como la del "coger el balón con las manos fuera del área" puede convertirse en una obstáclla para los árbitros que se apresuran a tomar decisiones sin pararse a pensar. Es evidente que Martínez Munuera, un árbitro de gran experiencia, no vio lo que estaba sucediendo, o más bien, no quiso verlo.
La explicación del CTA resulta poco convincente y se basa en una serie de hipótesis que no tienen fundamento. Se afirma que Escandell bloqueó el balón con las manos al límite del área y que, debido a la inercia, salió fuera de él, pero esto es simplemente un intento de justificar una decisión incorrecta. Lo cierto es que Aaron Escandell nunca cogió el balón con la mano fuera del área, lo cual fue evidente para todos los que estaban en el campo.
La conclusión del CTA es que el control fue dentro, línea incluida, y que el tiro libre no se debió conceder porque no hubo infracción. Sin embargo, esto es un ejemplo de cómo la arbitraje puede ser parcializado cuando hay presión sobre los árbitros para tomar decisiones rápidas y precisas. La verdad es que Martínez Munuera cometió un error grave y el CTA debería ser más cuidadoso en sus comentarios al sacar los colores a árbitros con tanta experiencia como él.
La jugada en cuestión, en la que el portero del Real Oviedo, Aaron Escandell, fue amarillado por una protesta, resultó ser un ejemplo perfecto de cómo una regla tan elemental como la del "coger el balón con las manos fuera del área" puede convertirse en una obstáclla para los árbitros que se apresuran a tomar decisiones sin pararse a pensar. Es evidente que Martínez Munuera, un árbitro de gran experiencia, no vio lo que estaba sucediendo, o más bien, no quiso verlo.
La explicación del CTA resulta poco convincente y se basa en una serie de hipótesis que no tienen fundamento. Se afirma que Escandell bloqueó el balón con las manos al límite del área y que, debido a la inercia, salió fuera de él, pero esto es simplemente un intento de justificar una decisión incorrecta. Lo cierto es que Aaron Escandell nunca cogió el balón con la mano fuera del área, lo cual fue evidente para todos los que estaban en el campo.
La conclusión del CTA es que el control fue dentro, línea incluida, y que el tiro libre no se debió conceder porque no hubo infracción. Sin embargo, esto es un ejemplo de cómo la arbitraje puede ser parcializado cuando hay presión sobre los árbitros para tomar decisiones rápidas y precisas. La verdad es que Martínez Munuera cometió un error grave y el CTA debería ser más cuidadoso en sus comentarios al sacar los colores a árbitros con tanta experiencia como él.