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La burbuja de la IA está comenzando a estallar. Los precios de los dispositivos móviles y ordenadores están subiendo verticales debido a una escasez creciente de memoria RAM, necesaria para alimentar las capacidades avanzadas de la inteligencia artificial.
En 2020, el mercado de dispositivos electrónicos se vio atrapado por un invasor inesperado: los mineros de criptomonedas, que compraron unidades de procesamiento gráfico en grandes cantidades. Esto provocó una rotación de stock global y hace que muchos modelos sean inaccesibles o prohibitivos.
El problema no es solo la escasez física de componentes. La industria está reorientando sus líneas de producción para satisfacer la demanda de los centros de datos, generando un escenario de "juego cero" donde cada unidad asignada a una HBM (High Bandwidth Memory) para un chip de Nvidia significa que una unidad no está disponible para un smartphone o portátil.
La HBM es más rentable y compleja que la RAM tradicional. Ocupa el triple de espacio en una oblea de silicio, lo que hace que sea cada vez más caro de producir.
El impacto se sentirá principalmente en los dispositivos de gama media y baja, donde la RAM supone un porcentaje mayor del coste total del producto. Estos modelos subirán de precio o estacarán en sus prestaciones.
El mercado de portátiles también se verá afectado, con precios que podrían aumentar hasta el 10% en los escenarios más pesimistas. Los fabricantes trabajan con mayores stocks de productos ya fabricados y la demanda sigue siendo sensible a los cambios en las especificaciones y los precios.
La crisis no es solo un problema cíclico. La industria está experimentando una reasignación estratégica potencialmente permanente de la capacidad mundial de obleas de silicio, debido a la fiebre mundial por los centros de datos. Esto marcará el fin de una era de memoria y almacenamiento baratos y abundantes.
La pregunta que todos estamos preguntándonos es: ¿cuándo caduca un chip? La respuesta no será fácil.
En 2020, el mercado de dispositivos electrónicos se vio atrapado por un invasor inesperado: los mineros de criptomonedas, que compraron unidades de procesamiento gráfico en grandes cantidades. Esto provocó una rotación de stock global y hace que muchos modelos sean inaccesibles o prohibitivos.
El problema no es solo la escasez física de componentes. La industria está reorientando sus líneas de producción para satisfacer la demanda de los centros de datos, generando un escenario de "juego cero" donde cada unidad asignada a una HBM (High Bandwidth Memory) para un chip de Nvidia significa que una unidad no está disponible para un smartphone o portátil.
La HBM es más rentable y compleja que la RAM tradicional. Ocupa el triple de espacio en una oblea de silicio, lo que hace que sea cada vez más caro de producir.
El impacto se sentirá principalmente en los dispositivos de gama media y baja, donde la RAM supone un porcentaje mayor del coste total del producto. Estos modelos subirán de precio o estacarán en sus prestaciones.
El mercado de portátiles también se verá afectado, con precios que podrían aumentar hasta el 10% en los escenarios más pesimistas. Los fabricantes trabajan con mayores stocks de productos ya fabricados y la demanda sigue siendo sensible a los cambios en las especificaciones y los precios.
La crisis no es solo un problema cíclico. La industria está experimentando una reasignación estratégica potencialmente permanente de la capacidad mundial de obleas de silicio, debido a la fiebre mundial por los centros de datos. Esto marcará el fin de una era de memoria y almacenamiento baratos y abundantes.
La pregunta que todos estamos preguntándonos es: ¿cuándo caduca un chip? La respuesta no será fácil.