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Un edificio de ladrillos que sostiene un mundo de conversaciones y silencios. El Casino Español de Melilla, cuya historia se remonta a 1898, es más que una institución recreativa: fue un termómetro social, cultural y político que reflejaba la complejidad de una ciudad en constante evolución.
Con su origen en el Círculo Mercantil, uno de los primeros iniciativas de la sociedad civil melillense, el Casino Español se convirtió en el espacio donde surgían ideas, debates y tertulias que marcaron la vida de la ciudad. La expansión del edificio en 1917 y 1924, bajo la dirección de Enrique Nieto, le dio un carácter modernista que aún hoy define su fachada.
Pero detrás de las paredes del Casino Español se escondían historias más allá de la arquitectura. Fue escenario de campeonatos de dominó, ajedrez y billar, de celebraciones que hoy forman parte de la memoria colectiva de Melilla. El juego marcó una etapa singular en su historia, permitiendo a personas de diferentes afiliaciones unirse en una actividad que era prohibida en el resto de España.
La Guerra Civil y el franquismo marcaron momentos delicados para la institución, pero el Casino Español continuó siendo un punto de referencia para la vida social melillense. Con el declive del casino con el paso del tiempo, se recuperaron algunas de sus actividades culturales, y en 2026, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla firmó un contrato de alquiler con opción a compra para convertirlo en el Museo Fernando Arrabal.
El Casino Español ahora se convierte en un espacio para la cultura, conocimiento y memoria colectiva, con el objetivo de recuperar el espíritu cultural que lo caracterizaba. Sus puertas están abiertas a la ciudadanía, investigadores, actividades culturales y a quienes quieran reencontrarse con este espacio emblemático de Melilla.
La transformación del Casino Español es un testimonio de cómo una institución puede evolucionar y adaptarse sin perder su esencia. Su futuro es incierto, pero lo que sí es seguro es que este edificio de ladrillos sigue siendo un corazón social en la ciudad de Melilla.
Con su origen en el Círculo Mercantil, uno de los primeros iniciativas de la sociedad civil melillense, el Casino Español se convirtió en el espacio donde surgían ideas, debates y tertulias que marcaron la vida de la ciudad. La expansión del edificio en 1917 y 1924, bajo la dirección de Enrique Nieto, le dio un carácter modernista que aún hoy define su fachada.
Pero detrás de las paredes del Casino Español se escondían historias más allá de la arquitectura. Fue escenario de campeonatos de dominó, ajedrez y billar, de celebraciones que hoy forman parte de la memoria colectiva de Melilla. El juego marcó una etapa singular en su historia, permitiendo a personas de diferentes afiliaciones unirse en una actividad que era prohibida en el resto de España.
La Guerra Civil y el franquismo marcaron momentos delicados para la institución, pero el Casino Español continuó siendo un punto de referencia para la vida social melillense. Con el declive del casino con el paso del tiempo, se recuperaron algunas de sus actividades culturales, y en 2026, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla firmó un contrato de alquiler con opción a compra para convertirlo en el Museo Fernando Arrabal.
El Casino Español ahora se convierte en un espacio para la cultura, conocimiento y memoria colectiva, con el objetivo de recuperar el espíritu cultural que lo caracterizaba. Sus puertas están abiertas a la ciudadanía, investigadores, actividades culturales y a quienes quieran reencontrarse con este espacio emblemático de Melilla.
La transformación del Casino Español es un testimonio de cómo una institución puede evolucionar y adaptarse sin perder su esencia. Su futuro es incierto, pero lo que sí es seguro es que este edificio de ladrillos sigue siendo un corazón social en la ciudad de Melilla.