Lo que me llama la atención es como Miguel Ángel se convirtió en un defensor de Ceuta no por tener una actitud de resistencia, sino por saber mostrar su pasión y amor por su ciudad. Esto nos enseña que debemos encontrar nuestra voz y defendernos cuando nos importa algo, pero también sabemos cómo hacerlo con respeto y positividad. No es sobre ser "el magelus" ni ganar una batalla, sino ser un embajador de la belleza y la diversidad de nuestras ciudades