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El Barça se reunió en Praga para enfrentar una noche kafkiana. La noche anterior, el equipo había sido devastado por la Real Sociedad, lo que los dejaba con la duda de poder mantenerse en la Champions.
La noche en Praga fue aún más confusa. El Slavia de Praga, con su liga parada por el frío y sin jugar desde hacía un mes, logró hacerle la puñeta al equipo de Flick durante todo el primer tiempo con tretas sencillas pero efectivas. Dos goles en contra que impactaron mucho en este formato de competición.
El checo Stanek, pésimo en los portales, no sabía qué hacer con los brazos. Los azulgrana agradecieron la responsabilidad asumida por Eric Garcia y el jovencito Roony, quién se fue del campo con la pelota bajo el escuadra.
El Barça comenzó bien, pero luego pedían respuestas en contra de un Slavia que parecía despejado. Fermín fue el gran elemento diferenciador, y Raphinha y De Jong tuvieron sus momentos. Pero Pedri sufrió su tercer problema muscular de la temporada y salió del campo.
Olmo marcó uno de los goles de su carrera desde fuera del área a pie parado. Lewandowski controló con la rodilla para hacer el resto. En esta noche kafkiana, el Barça se sorprendió por qué estaba mejorando, pero también comenzaba a cansarse de las concesiones defensivas que tanto penalizan en la Champions.
El equipo debe reflexionar sobre cómo limitar esas concesiones y darle al juego más equilibrio.
La noche en Praga fue aún más confusa. El Slavia de Praga, con su liga parada por el frío y sin jugar desde hacía un mes, logró hacerle la puñeta al equipo de Flick durante todo el primer tiempo con tretas sencillas pero efectivas. Dos goles en contra que impactaron mucho en este formato de competición.
El checo Stanek, pésimo en los portales, no sabía qué hacer con los brazos. Los azulgrana agradecieron la responsabilidad asumida por Eric Garcia y el jovencito Roony, quién se fue del campo con la pelota bajo el escuadra.
El Barça comenzó bien, pero luego pedían respuestas en contra de un Slavia que parecía despejado. Fermín fue el gran elemento diferenciador, y Raphinha y De Jong tuvieron sus momentos. Pero Pedri sufrió su tercer problema muscular de la temporada y salió del campo.
Olmo marcó uno de los goles de su carrera desde fuera del área a pie parado. Lewandowski controló con la rodilla para hacer el resto. En esta noche kafkiana, el Barça se sorprendió por qué estaba mejorando, pero también comenzaba a cansarse de las concesiones defensivas que tanto penalizan en la Champions.
El equipo debe reflexionar sobre cómo limitar esas concesiones y darle al juego más equilibrio.