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Barça, sin un pedazo esencial.
Una noche de frío en Praga donde el Barça se encontró con a un Slavia que se desmoronaba bajo los golpes. El equipo checo llegaba al partido con tres puntos, cero victorias y solo dos goles en seis jornadas. Pero todo cambió cuando el Barça se apoderó de la noche, marcando dos goles y dejando al Slavia con una sensación de que aún podía jugar.
Alberto Blaya tiene claro que la Champions no mide a los mejores, sino a aquellos que mejor controlan los detalles. Para ganar, uno necesita ser perfecto, no solo tener las habilidades físicas, sino también la camisa bien planchada y el apretón de manos bien dado. El Barça es todavía un equipo en proceso de maduración.
La noche más fría del año, donde el Barça se propuso salvar la dignidad de Slavia, que llegaba con una sensación de que el Barça era su mejor oportunidad para ganar. Pero algo falló. Sin Pedri, que es el jugador que más y mejor explica por qué el fútbol sigue siendo algo inenarrable. El canario te descubría las calles con su seseo siempre engañoso.
Fermín López va camino de ser el Pedrito de esta generación. Un jugador que tiene complejo de hormiga porque produce y produce aceptando que sus cifras, que son aval de titular, no le impulsarán a ser indiscutible casi nunca. Es ese fuego interior teñido de cierta injusticia que le permite al andaluz jugar siempre como si no lo mereciese.
El Barça llega a febrero con una sensación ambivalente. Líder y ganando, pero con la sensación de que falta algo que redondee el momento ganador, y más sin un Pedri que ya ha sufrido tres lesiones musculares esta temporada.
Una noche de frío en Praga donde el Barça se encontró con a un Slavia que se desmoronaba bajo los golpes. El equipo checo llegaba al partido con tres puntos, cero victorias y solo dos goles en seis jornadas. Pero todo cambió cuando el Barça se apoderó de la noche, marcando dos goles y dejando al Slavia con una sensación de que aún podía jugar.
Alberto Blaya tiene claro que la Champions no mide a los mejores, sino a aquellos que mejor controlan los detalles. Para ganar, uno necesita ser perfecto, no solo tener las habilidades físicas, sino también la camisa bien planchada y el apretón de manos bien dado. El Barça es todavía un equipo en proceso de maduración.
La noche más fría del año, donde el Barça se propuso salvar la dignidad de Slavia, que llegaba con una sensación de que el Barça era su mejor oportunidad para ganar. Pero algo falló. Sin Pedri, que es el jugador que más y mejor explica por qué el fútbol sigue siendo algo inenarrable. El canario te descubría las calles con su seseo siempre engañoso.
Fermín López va camino de ser el Pedrito de esta generación. Un jugador que tiene complejo de hormiga porque produce y produce aceptando que sus cifras, que son aval de titular, no le impulsarán a ser indiscutible casi nunca. Es ese fuego interior teñido de cierta injusticia que le permite al andaluz jugar siempre como si no lo mereciese.
El Barça llega a febrero con una sensación ambivalente. Líder y ganando, pero con la sensación de que falta algo que redondee el momento ganador, y más sin un Pedri que ya ha sufrido tres lesiones musculares esta temporada.