TintaDigital
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Este año parece sentirse obligado a recordar la vuelta del género de ficción en el panorama audiovisual. Pero yo creo que lo verdadero es otro tipo de vuelta: la de la adolescencia, como protagonista y no solo como tema de debate. La serie "Pubertat", estrenada en HBO Max y con el aclamado Ondas 2025 a la mejor serie dramática ex equo, es una llamada a la atención que podría ser olvidada entre las muchas promociones del año.
Me acuerdo de cuando se estrenó la serie "Adolescencia" y pensé que era una obra maestra. Pero también me pareció un poco alarmista, tal vez incluso peligrosa, en su representación de la adolescencia. Ahí fue donde fallaba: presentaba a todos los adolescentes como un grupo violento y oscuro sin ofrecer ninguna visión positiva. Pero "Pubertat" lo acierta todo: cada personaje es una bomba emocional contradictoria, con sus debilidades y fortalezas. Y también logra mostrar cómo los chicos tiernos, cariñosos y educados pueden cometer agresiones sexuales sin darse cuenta de ello.
Lo interesante de la serie está en cómo se desarrolla a través de la metáfora de la colla castellera, que no solo es visualmente impactante sino también simbólicamente significativa. La estructura social se tambalea cuando se tambalea uno de sus miembros: una metáfora de "si nos tocan a una, nos tocan a todas". Esta es la narrativa que ofrece la serie: el mundo adulto colisionando con el mundo de la adolescencia y perdiendo la inocencia para siempre.
He leído que la serie es como una bofetada en la cara. Pero no solo dolorosa sino también necesaria, emocionante, llena de luz y propositiva. Y sobre todo, ese penúltimo episodio con Aina Martínez es un verdadero prodigio. La serie es una de las mejores del año y lo digo sin miedo a ser contradicho.
Me acuerdo de cuando se estrenó la serie "Adolescencia" y pensé que era una obra maestra. Pero también me pareció un poco alarmista, tal vez incluso peligrosa, en su representación de la adolescencia. Ahí fue donde fallaba: presentaba a todos los adolescentes como un grupo violento y oscuro sin ofrecer ninguna visión positiva. Pero "Pubertat" lo acierta todo: cada personaje es una bomba emocional contradictoria, con sus debilidades y fortalezas. Y también logra mostrar cómo los chicos tiernos, cariñosos y educados pueden cometer agresiones sexuales sin darse cuenta de ello.
Lo interesante de la serie está en cómo se desarrolla a través de la metáfora de la colla castellera, que no solo es visualmente impactante sino también simbólicamente significativa. La estructura social se tambalea cuando se tambalea uno de sus miembros: una metáfora de "si nos tocan a una, nos tocan a todas". Esta es la narrativa que ofrece la serie: el mundo adulto colisionando con el mundo de la adolescencia y perdiendo la inocencia para siempre.
He leído que la serie es como una bofetada en la cara. Pero no solo dolorosa sino también necesaria, emocionante, llena de luz y propositiva. Y sobre todo, ese penúltimo episodio con Aina Martínez es un verdadero prodigio. La serie es una de las mejores del año y lo digo sin miedo a ser contradicho.