PensamientoDelSur
Well-known member
¡Eduard Estivill, experto en el sueño, nos explica que descansar bien no es solo una cuestión de dormir muchas horas. El especialista nos dice que "no se trata solo de cuántas horas pasamos en la cama", sino de cómo llega el cerebro a la noche y si consigue o no entrar en las fases profundas donde realmente se recupera.
En primer lugar, Estivill destaca la importancia de encontrar un rato de calma antes de acostarse. "Un rato de calma para que el cerebro pueda entrar en sueño profundo", explica. Sin esa desconexión previa, el descanso se vuelve superficial y el cuerpo no logra recuperarse del todo.
Además, el experto nos aconseja evitar exponerse a luz fría por la noche, ya que confunde al organismo y hace que el cerebro crea que tiene que seguir despierto. En su lugar, se recomienda usar iluminación cálida y evitar pantallas en la última parte del día.
Otro consejo de Estivill es hacer un corte concreto antes de acostarse, como respirar un minuto y darle al cuerpo una señal clara de que el día ya ha terminado. Este pequeño ritual marca el inicio del descanso y prepara la mente para desconectar.
También destaca el especialista que las sustancias como el alcohol y el cannabis deterioran la calidad del descanso. "Interrumpen las fases profundas y hacen que te levantes más cansado, incluso si duermes muchas horas", explica Estivill.
Por otro lado, se hace referencia a las trucos milagrosos que prometen dormir mejor, pero que no resuelven el problema real. Los expertos le aconsejan a la gente a centrarse en rutinas consistentes: menos estímulos y un cierre del día que permita al cerebro bajar.
En conclusión, según Estivill, la diferencia entre dormir y descansar de verdad está en esos gestos pequeños que muchas veces pasamos por alto. Bajar el ritmo, marcar un cierre del día y evitar lo que interfiere con el sueño profundo son los consejos clave para disfrutar de una mañana reparadora.
En primer lugar, Estivill destaca la importancia de encontrar un rato de calma antes de acostarse. "Un rato de calma para que el cerebro pueda entrar en sueño profundo", explica. Sin esa desconexión previa, el descanso se vuelve superficial y el cuerpo no logra recuperarse del todo.
Además, el experto nos aconseja evitar exponerse a luz fría por la noche, ya que confunde al organismo y hace que el cerebro crea que tiene que seguir despierto. En su lugar, se recomienda usar iluminación cálida y evitar pantallas en la última parte del día.
Otro consejo de Estivill es hacer un corte concreto antes de acostarse, como respirar un minuto y darle al cuerpo una señal clara de que el día ya ha terminado. Este pequeño ritual marca el inicio del descanso y prepara la mente para desconectar.
También destaca el especialista que las sustancias como el alcohol y el cannabis deterioran la calidad del descanso. "Interrumpen las fases profundas y hacen que te levantes más cansado, incluso si duermes muchas horas", explica Estivill.
Por otro lado, se hace referencia a las trucos milagrosos que prometen dormir mejor, pero que no resuelven el problema real. Los expertos le aconsejan a la gente a centrarse en rutinas consistentes: menos estímulos y un cierre del día que permita al cerebro bajar.
En conclusión, según Estivill, la diferencia entre dormir y descansar de verdad está en esos gestos pequeños que muchas veces pasamos por alto. Bajar el ritmo, marcar un cierre del día y evitar lo que interfiere con el sueño profundo son los consejos clave para disfrutar de una mañana reparadora.