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Un hombre de 45 años, portero de un edificio en la zona norte de Murcia, ha sido detenido por acosas y abusos durante más de tres años a una menor de edad que vivía en el mismo edificio. La víctima, ahora de 17 años, decidió denunciar lo que sufrió a las autoridades después de más de tres años de perseguirla, parársela en la calle y seguirla por todas partes.
El sospechoso, identificado con las iniciales M. C. M., había sido detenido siete veces antes debido a numerosos antecedentes por coacciones, abuso sexual, acoso sexual, corrupción de menores y posesión de pornografía infantil. En la denuncia presentada ante las autoridades, la víctima describió cómo el individuo desarrolló una obsesión con ella, la perseguía, paraba cuando bajaba de su domicilio hasta la vía pública, iba tras ella, se escondía para verla y le decía cosas que la incomodaban.
El varón fue arrestado dos días después de la denuncia y en dependencias policiales, acogió a su derecho a no declarar, aunque aceptó tomar una muestra de ADN. La autoridad judicial dictó una orden de alejamiento de la víctima, prohibiéndole acercarse ni comunicarse con la menor de edad por medio alguno.
Además, se revela que el sospechoso había sido arrestado varias veces por personarse en las inmediaciones de colegios del municipio de Murcia, dirigirse a menores de edad y pedirles fotos de sus pies. También daba a las niñas su cuenta de Instagram y las instaba a que le mandasen fotografías por ese medio, llegando a contactar con niñas de 11 años.
El varón salió por su propio pie de los juzgados, siendo declarado en libertad aunque con cargos, ya que sigue bajo investigación. La jueza dictó una orden de alejamiento de la víctima, poniendo un fin a una situación que fue considerada una violencia sexual grave.
El sospechoso, identificado con las iniciales M. C. M., había sido detenido siete veces antes debido a numerosos antecedentes por coacciones, abuso sexual, acoso sexual, corrupción de menores y posesión de pornografía infantil. En la denuncia presentada ante las autoridades, la víctima describió cómo el individuo desarrolló una obsesión con ella, la perseguía, paraba cuando bajaba de su domicilio hasta la vía pública, iba tras ella, se escondía para verla y le decía cosas que la incomodaban.
El varón fue arrestado dos días después de la denuncia y en dependencias policiales, acogió a su derecho a no declarar, aunque aceptó tomar una muestra de ADN. La autoridad judicial dictó una orden de alejamiento de la víctima, prohibiéndole acercarse ni comunicarse con la menor de edad por medio alguno.
Además, se revela que el sospechoso había sido arrestado varias veces por personarse en las inmediaciones de colegios del municipio de Murcia, dirigirse a menores de edad y pedirles fotos de sus pies. También daba a las niñas su cuenta de Instagram y las instaba a que le mandasen fotografías por ese medio, llegando a contactar con niñas de 11 años.
El varón salió por su propio pie de los juzgados, siendo declarado en libertad aunque con cargos, ya que sigue bajo investigación. La jueza dictó una orden de alejamiento de la víctima, poniendo un fin a una situación que fue considerada una violencia sexual grave.