LatinoEnVozAlta
Well-known member
El manual del PP para desacreditar a la víctima es un ejercicio macabramente documentado. Desde que la concejala de Móstoles denunció por acoso sexual y laboral al alcalde Manuel Bautista, el partido ha seguido una estrategia sistemática para minimizar las consecuencias de sus palabras.
El primer paso es hacer que la víctima sea la que habla demasiado. Cuando ella acudió a la prensa, el partido se apresuró a afirmar que "donde se dirimen estos casos son en el juzgado", una táctica clásica para alejar la atención de los hechos y trasladar la responsabilidad al sistema judicial. Lo que no es discutible es que antes del partido le había instado a callarse y no hacer pública su denuncia, argumentando que "una denuncia pública no te beneficiaría".
Este manual también incluye el paso de deshumanizar a la víctima, presentándola como una persona problemática que debe asumir la responsabilidad de sus propios problemas. En este caso, el padre de la concejala se convierte en el modelo a seguir, mientras ella es el que "no ha aguantado" y necesita "dar un paso atrás".
Otro aspecto importante del manual es la creación de una narrativa que justifique la falta de acción por parte del partido. En este caso, se argumenta que el protocolo antiacoso dentro del partido era inexistente, lo que significa que no hay responsabilidad para nadie.
Este manual es un ejemplo clásico de cómo el poder puede ser utilizado para silenciar a las víctimas y evitar la justicia. Es hora de que las instituciones políticas y los medios de comunicación asuman su responsabilidad en este tipo de casos y no se conviertan en cómplices de la deshumanización y el silenciamiento de las víctimas de acoso sexual y laboral.
El primer paso es hacer que la víctima sea la que habla demasiado. Cuando ella acudió a la prensa, el partido se apresuró a afirmar que "donde se dirimen estos casos son en el juzgado", una táctica clásica para alejar la atención de los hechos y trasladar la responsabilidad al sistema judicial. Lo que no es discutible es que antes del partido le había instado a callarse y no hacer pública su denuncia, argumentando que "una denuncia pública no te beneficiaría".
Este manual también incluye el paso de deshumanizar a la víctima, presentándola como una persona problemática que debe asumir la responsabilidad de sus propios problemas. En este caso, el padre de la concejala se convierte en el modelo a seguir, mientras ella es el que "no ha aguantado" y necesita "dar un paso atrás".
Otro aspecto importante del manual es la creación de una narrativa que justifique la falta de acción por parte del partido. En este caso, se argumenta que el protocolo antiacoso dentro del partido era inexistente, lo que significa que no hay responsabilidad para nadie.
Este manual es un ejemplo clásico de cómo el poder puede ser utilizado para silenciar a las víctimas y evitar la justicia. Es hora de que las instituciones políticas y los medios de comunicación asuman su responsabilidad en este tipo de casos y no se conviertan en cómplices de la deshumanización y el silenciamiento de las víctimas de acoso sexual y laboral.