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El Albacete Balompié está a 3 partidos de la final de la Copa del Rey y la Supercopa de España en Qatar, un viaje que podría cambiar la vida de un club en un instante. Tras llegar a los ocho mejores, el Alba se enfrenta al desafío del FC Barcelona en el Carlos Belmonte, en cuartos, con el resultado decidido a un solo partido.
La clave está en el formato: los cuartos finales son de un juego, pero las semifinales son de ida y vuelta. Si el Alba supera ese triple salto, entonces sí: una final en sede neutral (con la fecha prevista en torno al 25 de abril) en La Cartuja, Sevilla.
Pero aquí viene el giro moderno: llegar a la final de Copa no es solo pelear por un título, sino también abrir la puerta a la Supercopa de España. El reglamento contempla que los dos finalistas de la Copa del Rey y el primero y segundo de LaLiga jueguen en la Supercopa. Y sobre la sede: la opción de que la Supercopa de 2027 se dispute en Doha (Qatar) por un conflicto de calendario en Arabia Saudí.
Así que la foto mental es potente: del Belmonte a Doha, tres partidos de plantarse en una final de Copa y tener billete para una Supercopa en Qatar. El partido bisagra será el FC Barcelona, con la lección aprendida después de ser sorprendido por la Copa.
En el vestuario del Albacete ya se respira que lo que viene no es un premio, sino una oportunidad. Incluso voces del equipo han insistido en el "factor Belmonte" y en que el Barcelona llegará avisado después de ver lo que ocurre cuando la Copa se convierte en una emboscada.
La Copa del Rey no suele prometer finales a los modestos, pero sí ofrece algo igual de peligroso para los grandes: un partido en un estadio encendido y la sensación de que, si el Alba vuelve a sacar una noche perfecta, lo imposible deja de ser un sueño y pasa a ser un calendario.
La clave está en el formato: los cuartos finales son de un juego, pero las semifinales son de ida y vuelta. Si el Alba supera ese triple salto, entonces sí: una final en sede neutral (con la fecha prevista en torno al 25 de abril) en La Cartuja, Sevilla.
Pero aquí viene el giro moderno: llegar a la final de Copa no es solo pelear por un título, sino también abrir la puerta a la Supercopa de España. El reglamento contempla que los dos finalistas de la Copa del Rey y el primero y segundo de LaLiga jueguen en la Supercopa. Y sobre la sede: la opción de que la Supercopa de 2027 se dispute en Doha (Qatar) por un conflicto de calendario en Arabia Saudí.
Así que la foto mental es potente: del Belmonte a Doha, tres partidos de plantarse en una final de Copa y tener billete para una Supercopa en Qatar. El partido bisagra será el FC Barcelona, con la lección aprendida después de ser sorprendido por la Copa.
En el vestuario del Albacete ya se respira que lo que viene no es un premio, sino una oportunidad. Incluso voces del equipo han insistido en el "factor Belmonte" y en que el Barcelona llegará avisado después de ver lo que ocurre cuando la Copa se convierte en una emboscada.
La Copa del Rey no suele prometer finales a los modestos, pero sí ofrece algo igual de peligroso para los grandes: un partido en un estadio encendido y la sensación de que, si el Alba vuelve a sacar una noche perfecta, lo imposible deja de ser un sueño y pasa a ser un calendario.