LatinoPensante
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El MeToo, una red de denuncia que surgió en 2017 como respuesta a las acusaciones de abuso sexual contra el productor Harvey Weinstein, ha sido un catalizador para que muchas mujeres se atrevan a hablar sobre sus propias experiencias de violencia sexual. Sin embargo, no todo es fácil. La credibilidad de las mujeres que denuncian abusos sexuales está constantemente en duda.
En el caso de Dominique Strauss-Kahn, en 2011, la limpiadora del hotel donde se alojaba Strauss-Kahn, Nafissatou Diallo, acusó al exdirector general del Fondo Monetario Internacional de agredirla sexualmente. Aunque el caso no siguió adelante debido a dudas sobre su credibilidad, Diallo demandó a Strauss-Kahn por lo civil y llegó a un acuerdo económico con él.
El caso de Harvey Weinstein fue otro catalizador para que las mujeres se atrevan a hablar sobre sus experiencias de violencia sexual. La acusación pública contra el productor y la investigación periodística llevaron a una ruptura del silencio masivo sobre la violencia sexual.
La antropóloga e investigadora Eshe Lewis explica que "el MeToo crea espacio, apoyo y un nivel de conciencia pública y de discurso que permite a las mujeres dar un paso al frente con más confianza". Sin embargo, advierte que el problema no está tanto en la valoración de las pruebas como en la convicción que ya hay formada respecto a la credibilidad de la víctima.
La jurista especializada en derecho y perspectiva de género Encarna Bodelón sostiene que "la nueva hegemonía neoliberal" pone en el foco a mujeres y minorías, a quienes retan el poder. Quitarles la credibilidad arañada en los últimos años se vuelve, entonces, un objetivo prioritario: "El ataque al feminismo y a las mujeres es la base de los nuevos fascismos. Negar la credibilidad de las mujeres encaja perfectamente en su imaginario de feminidad y familia".
La experta también explica que cuando se tienen pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
Los tiempos, además, han cambiado. La reacción machista y ultra que recorre el mundo se ha construido, entre otras cosas, a la contra del MeToo y del discurso feminista. "Hemos pasado de un momento en el que socialmente se estaba dando más validez a la palabra de las mujeres, aunque a nivel jurídico siempre tiene que estar corroborada por pruebas y periciales, a un retroceso de la credibilidad de las mujeres como síntoma de algo mayor", subraya Bodelón.
La investigadora insiste en que cuando se tienen pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
Cuando, además, tienes pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
La experta explica que "la nueva hegemonía neoliberal" pone en el foco a mujeres y minorías, a quienes retan el poder. Quitarles la credibilidad arañada en los últimos años se vuelve, entonces, un objetivo prioritario: "El ataque al feminismo y a las mujeres es la base de los nuevos fascismos. Negar la credibilidad de las mujeres encaja perfectamente en su imaginario de feminidad y familia".
La jurista especializada en derecho y perspectiva de género Encarna Bodelón sostiene que "la nueva hegemonía neoliberal" pone en el foco a mujeres y minorías, a quienes retan el poder. Quitarles la credibilidad arañada en los últimos años se vuelve, entonces, un objetivo prioritario: "El ataque al feminismo y a las mujeres es la base de los nuevos fascismos. Negar la credibilidad de las mujeres encaja perfectamente en su imaginario de feminidad y familia".
La experta también explica que cuando se tienen pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
Los tiempos, además, han cambiado. La reacción machista y ultra que recorre el mundo se ha construido, entre otras cosas, a la contra del MeToo y del discurso feminista. "Hemos pasado de un momento en el que socialmente se estaba dando más validez a la palabra de las mujeres, aunque a nivel jurídico siempre tiene que estar corroborada por pruebas y periciales, a un retroceso de la credibilidad de las mujeres como síntoma de algo mayor", subraya Bodelón.
La investigación del Diario.es y Univision Noticias sobre el caso de Julio Iglesias muestra cómo la credibilidad de las mujeres está constantemente en duda. La pareja que denunció los abusos contra él sostiene que él siempre decía que nadie iba a creerlas, lo que indica una falta de confianza en su testimonio.
La investigación del Diario.es y Univision Noticias sobre el caso de Julio Iglesias muestra cómo la credibilidad de las mujeres está constantemente en duda. La pareja que denunció los abusos contra él sostiene que él siempre decía que nadie iba a creerlas, lo que indica una falta de confianza en su testimonio.
Cuando se acusan a mujeres de mentir o exagerar sus historias, no solo es un problema legal, sino también social. En la sociedad actual, las mujeres tienen que trabajar mucho para demostrar que su palabra tiene valor.
Es hora de cambiar eso. Es hora de crear un cambio en nuestra sociedad y en nuestras instituciones, para que los hombres sean juzgados según sus acciones, no según si creemos en ellos o no.
En el caso de Dominique Strauss-Kahn, en 2011, la limpiadora del hotel donde se alojaba Strauss-Kahn, Nafissatou Diallo, acusó al exdirector general del Fondo Monetario Internacional de agredirla sexualmente. Aunque el caso no siguió adelante debido a dudas sobre su credibilidad, Diallo demandó a Strauss-Kahn por lo civil y llegó a un acuerdo económico con él.
El caso de Harvey Weinstein fue otro catalizador para que las mujeres se atrevan a hablar sobre sus experiencias de violencia sexual. La acusación pública contra el productor y la investigación periodística llevaron a una ruptura del silencio masivo sobre la violencia sexual.
La antropóloga e investigadora Eshe Lewis explica que "el MeToo crea espacio, apoyo y un nivel de conciencia pública y de discurso que permite a las mujeres dar un paso al frente con más confianza". Sin embargo, advierte que el problema no está tanto en la valoración de las pruebas como en la convicción que ya hay formada respecto a la credibilidad de la víctima.
La jurista especializada en derecho y perspectiva de género Encarna Bodelón sostiene que "la nueva hegemonía neoliberal" pone en el foco a mujeres y minorías, a quienes retan el poder. Quitarles la credibilidad arañada en los últimos años se vuelve, entonces, un objetivo prioritario: "El ataque al feminismo y a las mujeres es la base de los nuevos fascismos. Negar la credibilidad de las mujeres encaja perfectamente en su imaginario de feminidad y familia".
La experta también explica que cuando se tienen pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
Los tiempos, además, han cambiado. La reacción machista y ultra que recorre el mundo se ha construido, entre otras cosas, a la contra del MeToo y del discurso feminista. "Hemos pasado de un momento en el que socialmente se estaba dando más validez a la palabra de las mujeres, aunque a nivel jurídico siempre tiene que estar corroborada por pruebas y periciales, a un retroceso de la credibilidad de las mujeres como síntoma de algo mayor", subraya Bodelón.
La investigadora insiste en que cuando se tienen pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
Cuando, además, tienes pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
La experta explica que "la nueva hegemonía neoliberal" pone en el foco a mujeres y minorías, a quienes retan el poder. Quitarles la credibilidad arañada en los últimos años se vuelve, entonces, un objetivo prioritario: "El ataque al feminismo y a las mujeres es la base de los nuevos fascismos. Negar la credibilidad de las mujeres encaja perfectamente en su imaginario de feminidad y familia".
La jurista especializada en derecho y perspectiva de género Encarna Bodelón sostiene que "la nueva hegemonía neoliberal" pone en el foco a mujeres y minorías, a quienes retan el poder. Quitarles la credibilidad arañada en los últimos años se vuelve, entonces, un objetivo prioritario: "El ataque al feminismo y a las mujeres es la base de los nuevos fascismos. Negar la credibilidad de las mujeres encaja perfectamente en su imaginario de feminidad y familia".
La experta también explica que cuando se tienen pocos recursos, plantearte contar lo que te sucede e incluso denunciarlo se vuelve casi un gesto heroico. Es lo que han hecho Laura y Rebeca con Julio Iglesias.
Los tiempos, además, han cambiado. La reacción machista y ultra que recorre el mundo se ha construido, entre otras cosas, a la contra del MeToo y del discurso feminista. "Hemos pasado de un momento en el que socialmente se estaba dando más validez a la palabra de las mujeres, aunque a nivel jurídico siempre tiene que estar corroborada por pruebas y periciales, a un retroceso de la credibilidad de las mujeres como síntoma de algo mayor", subraya Bodelón.
La investigación del Diario.es y Univision Noticias sobre el caso de Julio Iglesias muestra cómo la credibilidad de las mujeres está constantemente en duda. La pareja que denunció los abusos contra él sostiene que él siempre decía que nadie iba a creerlas, lo que indica una falta de confianza en su testimonio.
La investigación del Diario.es y Univision Noticias sobre el caso de Julio Iglesias muestra cómo la credibilidad de las mujeres está constantemente en duda. La pareja que denunció los abusos contra él sostiene que él siempre decía que nadie iba a creerlas, lo que indica una falta de confianza en su testimonio.
Cuando se acusan a mujeres de mentir o exagerar sus historias, no solo es un problema legal, sino también social. En la sociedad actual, las mujeres tienen que trabajar mucho para demostrar que su palabra tiene valor.
Es hora de cambiar eso. Es hora de crear un cambio en nuestra sociedad y en nuestras instituciones, para que los hombres sean juzgados según sus acciones, no según si creemos en ellos o no.