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La euforia inicial que se vivió en Rabat tras la votación de la resolución 2792 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha dado paso a un silencio pesado, mientras el conflicto del Sáhara Occidental sigue paralizado. La resolución, aprobada el pasado octubre, reactivó expectativas tras medio siglo de conflicto y celebró Marruecos como un aval internacional a su hoja de ruta. Sin embargo, ese calendario parece haberse evaporado.
El proceso abierto tras la resolución del Consejo de Seguridad continúa en punto muerto y sin avances tangibles. El representante del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, asegura que "no hay nada nuevo" y que Marruecos no ha presentado ningún avance concreto sobre su plan autonomista. Arabi critica la táctica marroquí de intentar consolidar la ocupación con inversiones, presencia administrativa y económica en excolonias españolas, como Dajla o El Aaiún.
Arabi sostiene que el retraso no es accidental y que Marruecos busca ganar tiempo para evitar un marco de negociación con contenidos concretos del plan autonomista. Argumenta que Rabat ha utilizado históricamente la idea de autonomía como una maniobra dilatoria, sin desarrollar un proyecto real.
La candidatura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) a un escaño en el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana confirma la consolidación institucional del Estado saharaui en el continente. Marruecos, que niega la existencia de la RASD, deberá competir con ella en un proceso formal dentro de la arquitectura africana.
Mientras tanto, Canarias se mantiene vigilante, situada a solo 100 kilómetros de la costa saharaui. La resolución del Consejo de Seguridad encendió las alarmas en el Archipiélago, que enfrenta desafíos económicos y estratégicos directos para el turismo, puertos, pesca, el control de recursos naturales como las tierras raras submarinas, la delimitación de las aguas territoriales o decidir sobre el espacio aéreo del Sáhara.
El proceso abierto tras la resolución del Consejo de Seguridad continúa en punto muerto y sin avances tangibles. El representante del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, asegura que "no hay nada nuevo" y que Marruecos no ha presentado ningún avance concreto sobre su plan autonomista. Arabi critica la táctica marroquí de intentar consolidar la ocupación con inversiones, presencia administrativa y económica en excolonias españolas, como Dajla o El Aaiún.
Arabi sostiene que el retraso no es accidental y que Marruecos busca ganar tiempo para evitar un marco de negociación con contenidos concretos del plan autonomista. Argumenta que Rabat ha utilizado históricamente la idea de autonomía como una maniobra dilatoria, sin desarrollar un proyecto real.
La candidatura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) a un escaño en el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana confirma la consolidación institucional del Estado saharaui en el continente. Marruecos, que niega la existencia de la RASD, deberá competir con ella en un proceso formal dentro de la arquitectura africana.
Mientras tanto, Canarias se mantiene vigilante, situada a solo 100 kilómetros de la costa saharaui. La resolución del Consejo de Seguridad encendió las alarmas en el Archipiélago, que enfrenta desafíos económicos y estratégicos directos para el turismo, puertos, pesca, el control de recursos naturales como las tierras raras submarinas, la delimitación de las aguas territoriales o decidir sobre el espacio aéreo del Sáhara.